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lunes, 21 de marzo de 2011

Georg Friedrich Wilhelm Hegel (1770-1831) El Espíritu Absoluto

Filósofo alemán, nacido en la ciudad de Stuttgart el 27 de agosto de 1770 y fallecido en Berlín en 1831. Con él la filosofía alcanza la cumbre del idealismo. A partir de su filosofía comienza una nueva era en el pensamiento, a saber, aquellos que están a favor y aquellos que están en contra de esta manera de entender la realidad. De allí surge la denominada derecha e izquierda hegeliana. En respuesta a la filosofía hegeliana aparecerán también gran número de las filosofías posteriores como el materialismo dialectico de Marx, el existencialismo de Kierkegaard y luego de Sartre, el pensamiento antimetafísico de Nietzsche, y la crítica a la ontología de Heidegger entre otros. 

El propósito de Hegel será, a grandes rasgos, el de superar la separación entre finito e infinito, entre lo divino y lo humano. Una superación que no anule a ninguno de sus elementos por medio de la racionalización de la verdad revelada. Entenderá que el Absoluto no puede ser un infinito separado de lo finito ya que uno no es sin el otro. En Fichte el Absoluto era lo subjetivo producto de la identidad del “yo” consigo mismo. En Schelling el Absoluto era la identidad entre naturaleza y espíritu, fondo sin fondo vacío de contenido. En Hegel el Absoluto será la totalidad, en otras palabras, el infinito por y en lo finito, autoconciencia y autorreflexión, proceso e identidad que asume y conserva las diferencias. 

De esta forma lo finito no es otra cosa que un momento de lo infinito ya que el Absoluto, por ser proceso no es estático sino dinámico, no está dado sino que se va dando, brotando de sí, desplegándose y volviendo a sí. Así entendido lo Absoluto, la naturaleza y el espíritu humano son solo momentos del despliegue del Espíritu Absoluto, son solo instantes constitutivos del proceso de autoconocimiento del Espíritu Absoluto. El Absoluto es la totalidad, la única verdad y, por lo tanto, la única realidad. Su conocimiento consistirá en el reconocimiento de sus distintos momentos y en la conciliación de los contrarios. 

Hegel dirá que “Todo lo real es racional y todo lo racional es real”. Con esto marcará una identidad entre realidad y racionalidad identificando el despliegue lógico y necesario del Espíritu Absoluto con el despliegue de la realidad. La razón será el instrumento de autoconocimiento del Espíritu Absoluto y la filosofía será la ciencia por excelencia. Los principios fundamentales de la filosofía hegeliana podrían expresarse en: inmanencia del absoluto ya que es entendido como proceso; identidad de lo real y lo racional; y comprensión de la filosofía como sistema integral y totalizante. 
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viernes, 11 de marzo de 2011

Johann Gottlieb Fichte y Friedrich Wilhelm Joseph von Schelling

Fichte, filósofo idealista alemán nacido en la ciudad de Rammenau en 1762 y fallecido en la ciudad de Berlín en 1814, continuó con los planteos de Kant y fue precursor de Hegel.  

Para este autor la “cosa en sí”  planteada por Kant es inaceptable ya que limita la razón y la libertad del hombre. De esta forma dirá que es posible prescindir de la realidad o del mundo como mera sensación  optando por los contenidos de la conciencia, es decir, del yo. Los contenidos de la conciencia son la ciencia del mundo, en otras palabras, el conocimiento del mismo yo que deduce, desarrolla y dota de razón a la realidad. 

El “yo” es absolutamente primero, por esto se nomina a la filosofía de Fichte como idealismo del Espíritu Subjetivo, en contraposición al idealismo del Espíritu Objetivo de Schelling y al idealismo del Espíritu Absoluto de Hegel. Decíamos entonces que el “yo” es además condición de posibilidad de todo conocimiento conociéndose a sí mismo como producto de sí. El “yo” es acción, se hace, y en este hacerse se conoce y conoce el mundo que no es otra cosa que identidad. Sujeto es igual a objeto. El “yo” se autoposiciona como no yo, como yo finito, pura acción , libertad absoluta y pura voluntad sin determinación. Como consecuencia de esto obtenemos una supremacía de la Razón práctica por sobre la teoría, siendo la acción la que funda el conocimiento.  

De la misma manera que el conocimiento depende del “yo”, la moral estará íntima y necesariamente ligada a la pura voluntad de hacerse del sujeto cuyo fin será su autorrealización. La moral será única para cada sujeto reduciéndose a un sentimiento inmediato de su deber. El no yo, es decir el objeto, será un obstáculo a ser superado a la vez que posibilidad de dicho movimiento de superación. 

En cuanto a la religión, Dios, como ser infinito será inalcanzable por el yo finito.
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martes, 1 de marzo de 2011

Immanuel Kant (1724-1804) El idealismo trascendental (Segunda parte)

Para Kant hay objeto en tanto que un sujeto coloca o produce un objeto como objeto de conocimiento. Como habíamos dicho, el objeto no es noúmeno o cosa en sí sino que es fenómeno. Y por ser tal necesita necesariamente de un sujeto que lo constituya, que lo produzca. De allí que el conocer sea una actividad de síntesis, de unificación de lo múltiple, en la cual el sujeto atribuye al objeto caracteres que no le pertenecen a la cosa en sí produciendo el objeto de conocimiento. Estos caracteres son válidos cuando hacen referencia a lo sensible o al fenómeno sensible. El juicio presupuesto en todo acto de conocimiento, y por lo tanto en todo juicio, es “yo pienso”. 

Las formas puras de la sensibilidad, espacio y tiempo, no son conceptos sino que son intuiciones. El espacio es una intuición a prior que posibilita la experiencia externa del sujeto. Es la primera condición de ordenamiento de lo exterior y condición de objetividad de la experiencia. La ciencia fundamental que trabaja sobre el espacio es la Geometría. El tiempo es el supuesto de todo acontecimiento o fenómeno interno del sujeto a la vez que está presupuesto en la experiencia externa. Es necesario para que se dé el conocimiento  y la ciencia fundamental que trabaja sobre el tiempo es la Aritmética. 

En el entendimiento Kant ubica las categorías que utilizará el sujeto para relacionar fenómenos y constituir objetos de conocimiento a través de los juicios. El juicio será una actividad espontanea del entendimiento independientemente de la experiencia. Las categorías no se corresponden y por lo tanto no son causa del fenómeno aunque si del objeto de conocimiento. 

Los juicios pueden ser: según la cantidad: universales, particulares y singulares; según la cualidad: afirmativos, negativos e indiferentes; según la relación: categóricos, hipotéticos y disyuntivos; y según la modalidad: problemáticos, asertóricos y apodícticos. Las categorías son: según su cantidad: totalidad, pluralidad y unidad; según su cualidad: realidad, negación y limitación; según su relación: sustancia (accidentes), causalidad y comunidad; según su modalidad: posibilidad, existencia y necesidad. 

La intuición sin concepto es ciega, es como la materia sin forma, mientras que el concepto sin intuición es vacío, como la forma sin materia. La forma es el principio activo otorgado...
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