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jueves, 25 de febrero de 2010

Retractarse o fotografiarse, esa es la cuestión.


Una profesora, en un examen de historia del secundario, le preguntó a un alumno:
-A ver... Digame... ¿Porqué la Iglesia católica excomulgó a Martín Lutero?
El alumno, luego de pensar un rato respondió seguro:
-¡Porque no quiso fotografiarse con el Papa!
-¡¿Cómo?! -casi rugió la profesora. Entonces agregó el alumno:
-¡Sí! Por que no quiso fotografiarse con el Papa. Eso dice el libro.
-¡¿Dónde dice eso?! -preguntó la profesora. Por lo cual el alumno buscó el libro y, señalando el pie de una foto, con un aire de triunfo le dijo a la profesora:
-¿Ve? acá está.
La profesora tomando el libro leyó: "Martín Lutero fue excomulgado por no querer retractarse con el Papa".
-¡Pero aquí dice "retractarse"! -exclamó la profesora a lo que el alumno contestó:
-Bueno... retratactarse, fotografiarse... es lo mismo...



La lectura de esto seguramente suscita una risa instantánea. La cuestión es que esto no es ficción. Es realidad. Esto sucedió en una mesa de examen real. Puede parecer trillado lo que voy a decir, pero es objetivamente observable la pobreza linguística y conceptual de nuestros adolescentes. Han perdido todo contacto con textos correctamente construidos limitándose a pequeños textos mal escritos y con un vocabulario básico. Podríamos estar un largo rato enumerando las posibles causas de esta realidad.

Las consecuencias por otro lado son más claras. Quizás la más importante es la imposibilidad de comunicarse. De expresar lo que sienten, lo que les pasa y lo que piensan. Esto genera una gran frustración que los...
...lleva a encerrarse en sí mismos. Es un problema bastante serio si uno se pone a pensar. Puede ser muy gracioso, como anécdota, que un alumno, en un examen, confunda la palabra "retractarse" con "fotografiarse". Pero deja de ser gracioso cuando este problema ocurre en otros ámbitos como el universitario o el laboral. ¿Cuánto tiempo habrá tardado el hombre en desarrollar el lenguaje para poder comunicarse con los demás? ¿Cuánto nos habrá costado a nosotros mismos aprender a hablar cuando fuimos niños? ¿Cuánto tardamos en pronunciar nuestra primera palabra? Sin embargo crecimos, aprendimos las estructuras y las rellenamos con palabras nuevas y aun así seguimos aprendiendo continuamente más palabras que nos eran desconocidas. Aprendemos escuchando y leyendo.

Pero algunos jóvenes de hoy parecen haberse quedado en el tiempo. Habiendo desechado la lectura como fuente de aprendizaje, se han quedado con la palabra, y como retractarse suena muy parecido a retratarse, deben ser lo mismo.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

En primer lugar una sonrisa se dibujó en mi rostro al leer esta "situación tan cotidiana" como entrar a un aula y salir sorprendido con las "nuevas expresiones",por cierto, algunas muy creativas,de nuestros alumnos. Más tarde,mi expresión revela la preocupación que comparto como docente en mi tarea de brindar herramientas que les permita ser en un mundo exterior a nuestra aula. Excelente entrada!

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