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domingo, 22 de agosto de 2010

El amanecer moderno, René Descartes (1596-1650)

Filósofo francés nacido en La Haye en Touraine el 31 de marzo de 1596 y fallecido en Estocolmo el 11 de febrero de 1650 a causa de una neumonía. Estudió con los jesuitas en el colegio de La Flèche, leyó a los clásicos griegos, tanto de filosofía como de literatura, de donde se nutrió del humanismo. Estudió además de los escolásticos, matemática y física. Es considerado el padre de la filosofía moderna al plantear nociones tales como las de sujeto, autonomía, sustancia o naturaleza pensante, sustancia o naturaleza extensa, que dieron origen a las dos grandes corrientes de pensamiento de la modernidad, racionalistas y empiristas. Entre sus obras más importantes podemos nombrar el Discurso del Método y las Meditaciones Metafísicas.

El propósito filosófico de Descartes era la unificación de todas las ciencias en una única Ciencia Universal por medio de un único método, el matemático, dándole una certeza y seguridad que el conocimiento no tenía hasta ese momento según este pensador.

La ciencia ha de estar constituida por la certeza dada por el espíritu humano que la conforma. Para esto es imprescindible un método correcto. El método es el orden que el pensamiento debe seguir para llegar a la sabiduría, en otras palabras, al conocimiento claro y certero. En función de esto Descartes elaboró una serie de preceptos para la dirección del entendimiento. En primer lugar, admitir lo absolutamente evidente; luego dividir el problema en tantas partes como sea necesario para resolverlo de la mejor manera posible; después, conducir el pensamiento desde lo simple a lo complejo; por último, revisar la resolución del problema. Dicho de otra manera, el método que utilizará Descartes será el resolutivo-compositivo o inductivo-deductivo.

La certeza de la ciencia estará determinada por el uso que haga de ideas claras y distintas, yendo de las ideas a las cosas, y ordenando las ideas en función de su precedencia y dependencia. Además por la correcta utilización del método propuesto por este pensador.

Frente a la incertidumbre de una época cambiante, llena de descubrimientos y de invenciones, una época que desafió el modo de ver y de entender la realidad, pensemos por ejemplo, en la caída de la física aristotélica, en la ampliación del mundo conocido con el descubrimiento del nuevo mundo, las interminables discusiones filosóficas y teológicas, etc., Descartes buscó fundamentar una nueva filosofía y una nueva ciencia mediante un nuevo principio, una nueva certeza que pudiera...
...resistir todos estos cambios. Para esto debía como poner entre paréntesis todo lo que sabía hasta el momento, todo aquello que se presentaba contradictorio. De esta forma dudó de todo, es decir que consideró como falso todo el conocimiento existente hasta el momento quedándose solo con la duda. Ahora bien, al dudar se dio cuenta que estaba pensando y si pensaba era que existía. De allí su famosa frase “cogito ergo sum” –pienso luego existo–. Pensar es igual a ser. Esta fue la primera certeza, el principio y fundamento de su filosofía, a saber, el pensamiento, constituyendo al hombre, al sujeto, como naturaleza o cosa pensante.

Una vez demostrada la existencia del sujeto, queda por demostrar la existencia del mundo y de Dios. Temas fundamentales para la filosofía, Dios, mundo y hombre. Para demostrar la existencia de Dios, o más precisamente, de la idea de Dios, partirá del sujeto que es pensamiento, la primera certeza. El sujeto duda y porque duda es imperfecto, ya que si fuera perfecto no dudaría sino que poseería la certeza inmediatamente. Ahora bien, si el sujeto posee la idea de imperfección, quiere decir que posee también su contrapartida, la idea de perfección. La cuestión será encontrar la causa de esta idea, dependiendo la demostración del principio de causalidad, valga la aclaración. Descartes dirá que el sujeto no puede ser la causa de esta idea de perfección por ser un ser imperfecto, no nos olvidemos que el sujeto duda. Una consecuencia de esto sería la imperfecta existencia del sujeto. Pero volvamos a la demostración de la existencia de la idea de Dios. El sujeto no puede ser la causa de la idea de perfección, el mundo exterior tampoco, de hecho todavía Descartes no lo había demostrado. Por lo tanto la causa deberá ser Dios, ya que, como Dios, necesariamente ha de ser perfecto. Y como ser perfecto no puede no existir, ya que si no existiera, le faltaría algo para ser perfecto, nada más y nada menos que la existencia. Conclusión, Dios, o la idea de Dios, existe necesariamente. Y con esto ha quedado demostrada la existencia del sujeto y la de Dios.

Queda por demostrar la existencia del mundo o la idea de extensión. El error es un hecho resultante de la acción de la voluntad al afirmar o negar lo que el entendimiento no percibe clara y distintamente. La voluntad es libertad absoluta, perfecta e indivisible como la de Dios. No nos olvidemos que Dios ya no es Dios sino que es una idea del sujeto. El sujeto además de poseer ideas tiene también sensaciones, es decir ideas confusas y oscuras desprovistas de todo contenido inteligible. La fuente de estas ideas no puede ser el sujeto propiamente dicho, es decir el pensamiento; tampoco puede ser Dios ya que, por ser perfecto, no nos puede engañar con ideas confusas, por lo tanto la fuente de las sensaciones ha de ser el mundo externo al sujeto. Las sensaciones serán entonces la prueba de la existencia de dos cuestiones: en primer lugar, de la existencia del cuerpo o cosa extensa; y en segundo lugar, de la existencia del mundo exterior. A su vez, serán prueba de que el alma está unida a un cuerpo del cual recibe dichas sensaciones en su contacto con el mundo externo. Por lo tanto el sujeto estará compuestos por dos sustancia excluyentes, a saber, una sustancia pensante y una sustancia extensa. La extensión y el movimiento, ambas objeto de estudio de la física, serán las únicas cosas externas demostradas racionalmente.

Con respecto a la moral Descartes dirá que su objeto es la conducción de los pensamiento y la regulación de las acciones en vistas a la felicidad del sujeto. De la misma manera que Dios, o la idea de Dios, fundamenta las leyes del movimiento de las que se ocupa la física, fundamenta la moral en la confianza en Dios. La indecisión, uno de los peores defectos que turba la conciencia humana, es una consecuencia de las pasiones. El remedio para esto consiste en regirse exclusivamente por la razón. En esto consiste el fin último de la moral, la paz del alma y la felicidad, que no son otra cosa que la recompensa por una vida que se ha regido por la razón.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

cual fue el error de Descartes al concebir la idea de Dios o que le criticaron los empiristas?

Armando dijo...

El "error" de Descartes, o al menos aquello que se le podría criticar, fue que concibió a Dios como una idea resultante de su pensamiento ya que la primera certeza a la que arriba es a la de la existencia del "yo", entendiendo al "yo" como pensamiento. A su vez, la filosofía de Descartes posiblitó el desarrollo no solo del racionalismo, como se cree en general, sino también del empirismo, a partir de la dualidad planteada por la sustancia pensante y la sustancia extensa. Dicha dualidad derivó en el problema, hasta hoy patente, de la incomunicabilidad de las sustancias. Quizás la crítica de los empiristas a la que usted hace referencia tiene que ver con la opción que hizo Descartes por pensamiento sobre la materia.
Espero haber respondido su duda. Gracias por leer y comentar. Saludos,
Armando.

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