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viernes, 3 de septiembre de 2010

Hegel y el "devenir del saber" en la Fenomenología del Espíritu

Comienza Hegel la introducción a la fenomenología del espíritu haciendo una crítica contra aquellos que entendían al conocimiento como un instrumento para apoderarse del absoluto. De fondo la crítica estaba fundamentada en la separación, necesaria por el mismo concepto de instrumento o médium, entre el conocimiento y el saber absoluto. De aquí la incapacidad de hacer ciencia.

Pero la ciencia, por más que no se encuentre en su verdad totalmente desplegada y desarrollada, ya es manifestación del saber absoluto. Como dice aquella frase tan conocida, “en la semilla ya está el árbol”, del mismo modo el saber absoluto ya se encuentra en las primeras manifestaciones de la ciencia. El conocimiento y el absoluto no son dos cosas distintas sino que el absoluto va tomando conciencia de sí mismo, se hace autoconsciente a través de la ciencia que es, en palabras del mismo Hegel: “La verdadera figura en que existe la verdad…”. [HEGEL, G.W.F. Fenomenología del espíritu, FCE. p. 9].

Ahora bien, dijimos que es manifestación, pero no en su plenitud, sino en un comienzo de su desarrollo de su proceso de autoconocimiento. Por tanto es necesario que esta ciencia, este saber aparente o manifestación vacía de saber, se vuelva contra sí misma para liberarse de la ilusión de poseer una verdad que cree que es absoluta y sin embargo es totalmente vacía. Para alcanzar el saber absoluto debe recorrer el camino de la negación, de la duda, de la desesperación. El punto de partida se encuentra en la conciencia natural, es decir, en el saber de la conciencia común, saber que se cree real y verdadero aunque no lo sea, aunque sea solo mera apariencia. De este saber se pasa a la duda, la negación de este primer saber que se creía verdadero y que en un segundo momento se descubre que era solo ilusión. De esta manera aquel saber que se creía era real, pierde su verdad y se obtiene un nuevo saber, una nueva verdad. Este proceso, dialéctico  por cierto, es lo que Hegel ha dado en llamar historia de la formación de la conciencia hacia la ciencia. Es el paso o proceso que realiza la conciencia natural en su desplegarse, pasando por los distintos momentos negativos, hacia el saber absoluto o conciencia científica.

El saber es para la conciencia, esto es evidente. No hay saber sino para la conciencia. Por tanto encontramos dos elementos importantes a tener en cuenta. Por un lado el saber, objeto de la conciencia, por tanto un para sí de la conciencia; y por otro lado el saber de sí misma de la conciencia. En otras palabras, el saber que...
...la conciencia tiene de saber que sabe. La conciencia sabe de este para sí y no solo conoce sino que sabe que conoce. En esto consiste la autoconciencia, en esto reside la experiencia.

Según Hegel, la experiencia de la conciencia es el movimiento dialéctico que la conciencia lleva a cabo en sí misma tanto en su saber como en su objeto, en cuanto brota ante ella el nuevo objeto. Este nuevo objeto es el nuevo saber, esa superación que es posible gracias a la experiencia, la autoconciencia del espíritu. Esto es o en esto consiste la fenomenología del espíritu o ciencia de la experiencia de la conciencia. Es la historia de la formación de la conciencia en sus diferentes momentos hacia lo absoluto, hacia la conciencia científica.

Sin embargo debemos tener en cuenta que lo verdadero es el todo y no el fin del proceso. Es decir que lo verdadero es el principio, el proceso y el fin. Pero el todo es la esencia que se completa mediante el desarrollo, su desenvolverse en la historia haciéndose autoconsciente. De esta manera, aquel comienzo que era vacío, aquella manifestación vacía de saber se convierte, o mejor dicho, torna en un real saber. Finalmente el espíritu que se sabe desarrollado como espíritu es la ciencia. Esto significa que el espíritu se hace autoconsciente, tiene o es un saber que es verdaderamente real, y es consciente de que lo tiene. Es así que conoce el en sí y el para sí. El propósito de la fenomenología del espíritu es mostrar este proceso, este devenir de la ciencia, de ser en sí, por su para sí, hacia un nuevo y superado en sí, la conciencia científica. Dice Hegel en el prólogo de la fenomenología del espíritu:
“Este devenir de la ciencia en general o del saber es lo que expone esta fenomenología del espíritu. El saber en su comienzo, o el espíritu inmediato, es lo carente de espíritu, la conciencia sensible. Para convertirse en autentico saber o engendrar el elemento de la ciencia, que es su mismo concepto puro, tiene que seguir un largo y trabajoso camino. Este devenir, como habrá de revelarse en su contenido y en las figuras que en él se manifiestan, no será lo que a primera vista suele considerarse como una introducción de la conciencia acientífica a la ciencia, y será también algo distinto de la fundamentación de la ciencia…”. [HEGEL, G.W.F. Fenomenología del espíritu, FCE. p. 21].

El concepto puro de la ciencia ya se encuentra de alguna manera en la conciencia sensible aunque es necesario que esta pase por su momento de negación para alcanzar la ciencia o conciencia científica. El saber de la conciencia sensible o saber de la conciencia común es ya el saber absoluto,  pero no se sabe como tal. Para esto debe ser negado, para que tome conciencia.

El saber absoluto es el saber que se sabe a sí mismo en el saber de la conciencia y no es un saber por encima de todo saber. No es una sustancia sino que es un sujeto que reflexiona y se piensa a sí mismo. En este pensarse es donde se conoce y se va haciendo autoconsciente de su propia existencia. Ahora bien, la reflexión es solo un momento del absoluto.

En cuanto a la fenomenología, es el itinerario del alma que se eleva al espíritu por medio de la conciencia, es la manifestación del absoluto en la conciencia, la autoconciencia del absoluto, la historia detallada de este proceso de autoconciencia que es la formación de la conciencia. Finalmente el camino que recorre la conciencia es el de la duda, el de la desesperación, del escepticismo que se consuma, la dialéctica.

Los pasos que realiza la conciencia al recorrer este camino son los siguientes: en primer lugar la conciencia coloca una verdad que considera como absoluta, luego esta verdad se revela como ilusoria, por tanto es negada, es decir, se pierde para la conciencia. Pero la negación de esta verdad encierra un nuevo saber y esta es la síntesis superadora. De esta forma la conciencia común se va superando a sí misma hasta llegar a la conciencia científica.

El término o fin del desarrollo de la fenomenología o formación de la conciencia radica en dos elementos: por un lado el auto saber o autoconciencia y por el otro el saber del objeto. En un primer momento el absoluto es el objeto, en otras palabras, se objetiva, reflexiona sobre sí y de esta manera se sabe a sí mismo como absoluto en la conciencia. Autoconciencia es igual a absoluto, a ciencia; el concepto es igual al objeto; el en sí es igual al para sí. En última instancia el fin de la fenomenología del espíritu es justamente el espíritu absoluto y el término del devenir del saber es la autoconciencia de ese espíritu absoluto a través de la ciencia o conciencia científica.

Podemos concluir entonces los siguientes puntos:
  • El conocimiento y el absoluto no son dos cosas distintas.
  • El punto de partida del devenir del saber es la conciencia natural que objetivándose, negando el saber que creía absoluto, recorriendo el camino del escepticismo que se consuma, la dialéctica, obtiene un nuevo saber. En este proceso radica la historia de la formación de la conciencia.
  • La experiencia de la conciencia es esta historia de formación de la conciencia o autoconocimiento.
  • Lo verdadero no es ni el principio, ni el fin, ni el proceso, sino el todo.
  • El propósito de la fenomenología es mostrar este proceso, la manifestación del absoluto en la conciencia o autoconciencia del absoluto.
  • El saber absoluto es el saber que se sabe a sí mismo en el saber de la conciencia.
  • La reflexión es solo un momento del absoluto.
  • Autoconciencia es igual a absoluto, a ciencia o conciencia científica.
  • El concepto es igual al objeto.
  • El en sí es igual al para sí.

5 comentarios:

Mauseb dijo...

Muy buen artículo, Armando!
Saludos.

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