Superamos las 231.000 visitas!!! Gracias por estar... Visita, suscríbete, comenta, recomienda y regresa a: El Juego de Filosofar / / / No olvides que cada click en la publicidad ayuda a mantener este sitio para vos.

domingo, 18 de junio de 2017

Una reflexión sobre los límites

Vivimos en una sociedad que siente una profunda aversión a los límites, a aquellas «fronteras» que se interponen entre lo que un yo quiere en relación a lo que quiere. Escuchamos a diestra y siniestra que los límites entorpecen, asfixian, y que, precisamente, limitan la propia libertad. En consecuencia, se dan por tierra junto con cualquier tipo de autoridad y ley. 

Ahora bien, ¿por qué ese desprecio al límite? ¿De dónde nos viene esta sensación de ahogamiento? ¿Cuál es la causa de tal rechazo? Podríamos decir que la fuente de este sentimiento es tan humana y antigua como el hombre mismo, asociada a algo tan natural como la necesidad de supervivencia. No obstante, en el presente se encuentra de alguna manera pervertido o cambiada. En otras palabras, la necesidad de supervivencia ha tornado en deseo de supremacía, y aquí la cuestión cambia radicalmente. 

El límite es a la vez algo fundamental y natural. Sin límites no habría diferencias, todo sería lo mismo disuelto o asimilado en un caos cierto o en un posible orden incierto. El ser humano a partir de la modernidad ha soñado, y continua haciéndolo, que es pensamiento puro sin cuerpo, pura posibilidad, puro deseo, puro poder. El hombre cree que todo lo puede y que en esto consiste su libertad, en la ausencia de cualquier tipo de obstáculo que se le presente en su «camino», cualquier límite. De allí que la autoridad y la ley le resulten no solo ajenas sino simple y llanamente enemigas. 

Sin embargo, el límite es indispensable para la vida y la libertad. El límite, y por extensión la ley, protegen, congregan, ordenan, cobijan. ¿Qué sería el contenido sin el continente? Pensemos, por ejemplo, en un vaso de agua. ¿Qué sería del agua sin el vaso? Seguramente un charco sobre la mesa o el suelo. ¿Y nosotros? ¿Qué sería de nosotros sin el límite de nuestra piel? 

A propósito he llevado la reflexión a los límites de lo físico. El límite es lo que separa al agua del vaso, al vaso de la mesa, a la mesa del suelo, a todos del aire y a todo eso de un ser humano parado frente a una mesa con un vaso de agua. Sin los límites no podríamos hablar ni de agua, ni de vaso, ni de mesa, ni de suelo, ni de aire, ni de hombre. Sin límites no habría ni un yo ni un tú, en consecuencia, directamente no habría yo. 

Curiosamente el hombre piensa que todo lo puede, pues bien, ¿por qué no sale volando sin la ayuda de ningún artefacto tecnológico, por qué no respira bajo el agua, por qué no se transforma en lo que quiera a voluntad, por qué no puede hacer aparecer lo que desea de la nada, por qué no puede hacer simplemente lo que le venga en gana? Y la respuesta es sencilla, porque existen límites. La naturaleza, la corporalidad es un límite natural recientemente olvidado. El hombre moderno soñó con ser puro pensamiento, y el ser humano actual cree que lo es. 

Todos nos hemos enfermado alguna vez y hemos tenido la desazón del límite real y concreto. Así como no tenemos alas para volar ni branquias para respirar bajo el agua, cuando nos enfermamos el cuerpo nos limita en alguna medida, algunas veces y durante las enfermedades más graves, este límite puede ser verdaderamente constrictivo. Sin embargo, ello no significa que...

sábado, 1 de abril de 2017

La escuela: la última frontera


“Caballito de batalla” de todos los políticos en tiempos de elecciones y “último orejón del tarro” en tiempos ordinarios, la escuela se ha vuelto el último bastión del proyecto moderno, a la vez que la última frontera de la civilización frente al conflicto permanente de deseos e intereses de los sujetos contemporáneos. 

A lo largo de los siglos, pensadores de distintos signos, y con ideas muchas veces radicalmente opuestas, fueron capaces de vislumbrar y comprender que la educación es fundamental para toda sociedad humana. Sin ella es imposible pensar en algo tan elemental como la convivencia. Ni que hablar, entonces, de los ideales propios de cada cultura y civilización que se reproducen por medio de la educación. 

Hasta al más lego de todos le resulta evidente que la educación, y en consecuencia la escuela, es primordial para la sociedad humana. Es desde la educación que se aprende que, para poder vivir pacíficamente con otros, existen límites, normas, orden, autoridad, y todos los valores que subyacen a la vida social y democrática. Sin reconocimiento del otro y sus derechos, sin noción de las obligaciones que cada uno tiene por vivir en una sociedad junto a otros, todas cuestiones que se aprenden en la escuela, la fecha de caducidad de la sociedad y la cultura contemporánea están próximas. 

En la teoría queda muy lindo alivianar, licuefaccionar, adelgazar, disolver… pero en la práctica tenemos crisis de sentido, crisis institucional, hedonismo extremista y egoísmo supino, donde el otro, si es que se lo reconoce, es sólo un medio para obtener algún beneficio o un estorbo a ser, en el mejor de los casos, corrido a un costado. 

Aquello que en otros tiempos hacía la familia, supuestamente célula básica y primera escuela, de la que si hiciéramos un diagnóstico tendríamos un panorama bastante acertado de la sociedad en la que vivimos y nos movemos, ha sido inexorablemente delegado al Estado, y en consecuencia, a la educación, a la escuela, ya que el Estado ha de estar donde la sociedad lo necesita y ella misma no da respuesta. 

La comúnmente llamada función de “socialización” de la escuela se ha convertido en la última frontera. Y es la sociedad como una gigantesca obra de arte contemporáneo, caótica, sin límites ni orden alguno, monológica, hedonista y verborrágica, multimórfica, relativista y egocéntrica, cuyo horizonte es la comodidad y el beneficio propio de cada individuo fragmentado. Esto es lo que recibe la escuela tratando de mostrar que, para poder convivir con otros son necesarios en igual medida tanto los derechos como las obligaciones. 

¡¡¡Idílica época aquella en que la escuela sólo enseñaba contenidos!!! La educación se ha reducido a defender esta última frontera, la del aprendizaje de la convivencia, algo tan básico como esto. Los docentes deben trabajar los hábitos más esenciales...

domingo, 14 de agosto de 2016

La idea de discriminación como instrumento de manipulación social

Es moneda corriente por estos días hablar, discutir, y sobre todo señalar la discriminación a diestra y siniestra como algo indeseable en nuestra cultura, y más particularmente en nuestras relaciones cotidianas. Pero, ¿Qué es la discriminación? ¿Qué entendemos cuando decimos que alguien está discriminando o alguien es discriminado?

Comencemos por el significado de la palabra. Discriminar es separar, distinguir, cuestión fundamental y básica resultante de todo acto humano. Cuando elegimos algo estamos discriminando aquello que elegimos separándolo, distinguiéndolo y hasta excluyéndolo de todo lo demás. En el simple acto de hablar discriminamos. Cuando decimos “A”, al mismo tiempo hemos ignorado el resto del alfabeto, y por tanto, lo hemos discriminado de la misma manera que hemos discriminado a “A” cuando la hemos elegido. En consecuencia, toda elección presupone una discriminación. 

Ahora bien, se asocia comúnmente la idea de discriminación con la de injusticia, y por lo tanto, se plantea en la relación con los otros y no con las cosas. Es aquí, en parte, donde aparece la valoración negativa de la discriminación. Afirmamos que el que discrimina comete un acto de injusticia porque priva al “discriminado” de aquello que obtiene el “elegido” o aquel que en principio no ha sido discriminado. Como resultado de esto tenemos dos caras de la discriminación, aquella que presupone simplemente la elección de alguien de acuerdo a criterios preestablecidos, y por otro lado, la exclusión explícita del “discriminado”. Llevándolo nuevamente al plano de las cosas, no es lo mismo elegir una manzana que elegir “no elegir” la naranja. Entonces, la discriminación se nos hace despreciable cuando presenta esta cara de exclusión manifiesta, de separación y estigmatización de aquello que se elige discriminar, en otras palabras la elección deliberada de excluir. 

El argumento presupuesto comúnmente utilizado que se opone a la discriminación en favor de la no discriminación es el de la igualdad asociada a la justicia. Pues bien, no olvidemos que la igualdad es solo una “ficción jurídica”, es decir, es un estado propuesto o construido por los seres humanos en referencia a lo legal, y dentro de un marco jurídico. Esto es, somos todos iguales frente a la ley y nada más. Desde la ley todos tenemos los mismos derechos y las mismas obligaciones, en consecuencia las mismas oportunidades reguladas por esos derechos y esos deberes. La palabra clave en la oración precedente es “reguladas”. Esto no implica que cada cual pueda acceder a todas las cosas por sí, sino que debe cumplir ciertos requisitos, debe cumplir ciertas obligaciones para alcanzar ciertos “beneficios”. No todos obtenemos los mismos “beneficios” en una sociedad porque no somos iguales. Sí tenemos los mismos derechos de alcanzarlos, pero esto no garantiza que los alcancemos. Si así fuera nadie haría nada, total, si diera lo mismo trabajar o no para obtener un salario, lo preferible sería no trabajar y obtener de esta manera el mismo salario que obtiene aquel que trabaja. Queda más que claro que esto sería un acto de injusticia. De allí que el tema de la discriminación sea algo tan intrincado y engañoso. 

Siguiendo con el ejemplo anterior, todos tenemos derecho, por ejemplo, a ser ricos, pero no por ello lo seremos. Es necesario que trabajemos honestamente en pos de lograrlo porque la riqueza no nos caerá del cielo simplemente por tener el derecho a ser ricos. De igual forma, todos tenemos derecho a una educación de calidad, pero si no nos esforzamos, si no asistimos a una escuela, si no estudiamos, etc. no alcanzaremos la educación que asegura el derecho. El derecho simplemente posibilita algo que...

miércoles, 25 de mayo de 2016

Pensamientos - percepciones

La cuestión no está tanto en encontrar la verdad o aquella clave que nos conduzca a ella o nos posibilite entenderla, o simplemente contemplarla, sino en la pluralidad de formas en que podemos decir lo mismo de diferentes maneras tratando de dar forma, de ordenar, aquello que se nos antoja o se nos aparece como algo oscuro y confuso, como aquello que no alcanzamos a comprender totalmente.

Pareciera que nuestra ciencia, nuestro pensamiento, nuestra imaginación y nuestra memoria simplemente hacen lo que un albañil al colocar argamasa entre los ladrillos, a saber, llenar los agujeros ya que sin estar rellenos sería imposible ordenar y concebir una estructura cualquiera.

Nuestra realidad es la conjunción de eso que ya estaba y aquello que hemos puesto nosotros mismos para comprender y explicar nuestro mundo independientemente de aquello que subyace a nuestra misma realidad, eso que nos hace preguntarnos y buscar respuestas, eso que es como el lienzo blanco de todo pintor, que esta ahí y que sin él no habría obra de arte pero que, a pesar de ser parte de ella en verdad no es ella.

La obra son los colores o la representación de la ausencia de ellos, no el vacío del lienzo sin trabajar. La historia del pensamiento humano puede ser resumida entonces como la historia de aquellos esfuerzos del hombre por explicar aquello que necesariamente se le escapa, aquello que está debajo de la pintura en las profundidades inexpugnables de lo incognoscible para el hombre. Eso que permanece inaccesible por el simple hecho de que no es nuestra realidad o que sencillamente la trasciende.

Se dice que la filosofía comenzó con el cambio radical de una manera de comprender pero sobre todo de explicar o describir la realidad, esto es, del mito al logos o razón. Lo importante no es la forma en que se dio respuesta a las inquietudes por esa trascendencia, sino justamente por dos cuestiones. En primer lugar, por la pregunta misma que remite a eso incomprensible, y por lo tanto casi inexplicable o indescriptible, y en segundo lugar, al modo de respuesta. En esto no hay progreso sino distintas, variadas y hasta me animaría a decir más claras descripciones según las épocas, maneras de describir nuestra realidad, apoyada en esa trascendencia.

La verdadera intención de todas las descripciones o explicaciones de nuestra visión y comprensión de la realidad, a través de fundamentos meramente impuestos y creados por nosotros mismos, no es otra que conducirnos a través del lenguaje a un terreno neutral de tranquilidad entre el hombre y lo demás, sea lo que sea eso que podría existir o no más allá de nosotros mismos. 

¿La descripción será acaso una forma de justificación? Pensemos, por ejemplo, en la transformación que produjo Kant a la autocomprensión de la filosofía al pasar de una visión en la que era la metafísica, "ciencia" de los primeros principios, es decir, aquella que se encargaba de conocer o contemplar aquello que subyacía, aquello que estaba más allá de lo visible, de las apariencias de este...

viernes, 20 de febrero de 2015

5 años jugando a filosofar


El día de ayer se cumplieron los 5 años de este humilde espacio de reflexión. Con sus altibajos, idas y venidas, una gran cantidad de visitantes han participado y se han nutrido de este blog. Algunos dicen que el promedio de vida de un blog es de unos 5 años. Pues bien, hemos alcanzado ese promedio de vida pero deseamos ser longevos, por que el pensamiento no se detiene, no tiene límites, el pensamiento está libre de todo tiempo y lugar. Con esto no decimos que sea ajeno a su contexto sino que su única limitación es el pensamiento mismo. La libertad es, con seguridad, la característica más importante del pensamiento y de la filosofía misma. Con este espíritu es que anhelamos que este lugar de encuentro y reflexión siga creciendo con el aporte de todos. Todos podemos jugar el juego de la filosofía que no es otro que el juego del hombre mismo. 

Como ya es tradición desde el primer aniversario de El Juego de Filosofar aquí van los datos referentes a visitas y lugares hasta la fecha. En el último año publicamos sólo 4 entradas alcanzando un total de 111. En cuanto a los comentarios, se sumaron unos 7 llegando al total de 178 en estos 5 años de vida de El Juego de Filosofar. 

En relación al número de visitas de este último año tuvimos unas 35.381, 202 visitas más que el año anterior. Ahora bien, el total de vistas acumuladas al 19 de febrero de 2015 dan como resultado un total de 154.616

Las visitas que hemos recibido en estos cinco años provienen de 112 países, 6 más que el año anterior. En primer lugar se encuentra Colombia con 39.433 visitas. Le sigue México con 37.167, Argentina con 20.246, España con 14.486, y Chile con 7.832 visitas. 

Gracias por acompañarnos durante estos años. Sigamos creciendo juntos, jugando a filosofar. 

¡¡¡Felices 5 años!!!


domingo, 9 de noviembre de 2014

Civilizaciones y barbaries o civilidades y barbaridades

Nos ha tocado vivir en un tiempo que, por los muchos síntomas o características que muestra, podríamos caracterizarlo como "bisagra", tiempo de cambios, de transición de una época a otra, y si no es para tanto, de un paradigma a otro, aunque esto podría ser signo de un cambio de época. En fin, el propósito de este post es reflexionar sobre la humanidad en este presente que nos envuelve. Para ello nos detendremos en algunas características o elementos que se nos presentan como patentes en la actualidad, tales como la violencia y la agresividad, el profundo egoísmo junto con un marcado individualismo, la falta de proyectos a largo plazo y la exaltación del instante, el hedonismo extremo y la disolución de la identidad personal y comunitaria. 

La oposición entre civilización y barbarie es una construcción claramente moderna. Por un lado, aquel grupo normado, poseedor de la verdad y la técnica para sustentarla; y por otro lado, aquellos que se encuentran fuera del primer grupo, aquellos que no muestran un orden claro, al menos para los "civilizados" que son los que crean la oposición en primera instancia. Sin embargo, retomando y resignificando estas categorías podríamos decir, en primer lugar, que no hay una civilización sino múltiples y variadas, y en segundo lugar, que no existe una barbarie sino multiplicidad de ellas. A su vez deberíamos hablar, tal vez, de civilidades y barbaridades o mejor aún de conductas civiles y conductas bárbaras. 

Así entendida la cuestión tenemos a aquellos cuyas conductas se adecuan a la vida social, aquellos que respetan a los otros y son respetados por ellos, aquellos que reconocen para sí y para los demás tanto derechos como obligaciones, aquellos que se preocupan no solo por el bien particular sino también por el bien general, en definitiva, aquellos que trascienden su propia individualidad reconociendo a los demás como iguales. Estos serían los civilizados o aquellos que al menos muestran conductas civiles. Otro es el caso de los "bárbaros", aquellos que solo se preocupan por sí mismos sin tener en cuenta a los otros, a menos que sean necesarios para satisfacer alguna necesidad, real o creada, exclusivamente propia, aquellos que no respetan a nadie más que a sí mismos y en el mejor de los casos, aquellos que solo reconocen derechos para sí dejando las obligaciones para los demás, aquellos que exaltan la individualidad, la búsqueda hedonista del placer y el rechazo de toda forma de dolor, incluido el esfuerzo, algo propio de la vida, de toda vida. En síntesis, aquellos que se comportan bárbaramente, que comenten "barbaridades", no encajan precisamente en la vida social. 

Habiendo descripto que entendemos por civilidades y barbaridades debemos aclarar que no se encuentran, como en el imaginario moderno, en dos lugares o tiempos diferentes sino que conviven aquí y ahora, en nuestras casas, nuestras calles, nuestras escuelas, nuestros gobiernos, nuestras ciudades, nuestras naciones y, obviamente, en nuestro mundo. El solipsismo impenetrable del sujeto moderno se encuentra a manera de ejemplo práctico en nuestro mundo actual. El egoísmo hedonista cortoplacista se ha vuelto moneda corriente en nuestros días. Aquello que antes era excepción es ahora regla. Los que tenemos la posibilidad de interactuar...
Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
Atribución-NoComercial-SinDerivadas 2.5 Argentina