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lunes, 29 de marzo de 2010

Sócrates, un mártir de la filosofía (470-399 a.C.)

Nació en Atenas cuando esta se encontraba en su época dorada. Fue hijo de un escultor, Sofronisco, y de una partera, Fainarate. Ya desde pequeño le gustaba leer y escuchar a los poetas y filósofos. Según la “Apología de Sócrates” que escribió su discípulo Platón el Oráculo de Delfos lo señaló como el griego más sabio de su época. Lo que sabemos de Sócrates nos ha llegado casi exclusivamente por Platón. De Sócrates es la famosa frase, “solo sé que no sé nada”. Como pensador no buscaba acumular conocimientos sino revisar los conocimientos ya establecidos. Pensar y descubrir por sus propios medios la verdad que ya sabía y así adquirir un conocimiento más perfecto.

Para Sócrates la razón individual participa de la razón general (logos) única y común a todos los hombres. El logos universal está en cada individuo permitiendo superar el problema del relativismo y adquisición de un conocimiento universal. El conocimiento para que sea verdadero debe estar fundado en conceptos universales, por lo que debe encontrarse en la razón universal que está en todos los hombres. Todos los hombres deben comprender lo mismo cuando se expresa un concepto para que este sea universalmente verdadero. De aquí que su preocupación más importante sea por la antropología y la moral.

Buscó diferenciarse de los sofistas en que para él el conocimiento es universal y está fundamentado en un logos común a diferencia del plateo relativista de los sofistas. Sócrates tenía como objetivo la formación de las almas de los hombres en la ciencia y en la virtud, los dos caminos para la perfección, y no en ganarse la vida por medio de la filosofía. Sus enseñanzas no estaban restringidas a una elite sino a cualquiera que quisiera escucharlo y dialogar con él. No cobraba dinero por sus enseñanzas a diferencia de los sofistas ya que decía que era su obligación como ciudadano el ayudar a perfeccionar a los demás hombres.

Podríamos decir que el método socrático consta de dos momentos. Un primer momento de evaluación y crítica de las respuestas dadas a los problemas existentes para poder dirigirse hacia la verdad; y un segundo momento, el de la mayéutica. Al igual que una partera, como su madre, Sócrates ayudaba a sus alumnos a alumbrar, a dar a luz la verdad que albergaban en su interior, la verdad del logos universal. La mayéutica es esta asistencia o ayuda que brindaba Sócrates a sus discípulos. Según éste filósofo, la verdad no puede ser impuesta por el maestro sino que debe ser reconocida por el alumno. Y en última instancia el alumno reconoce la verdad porque ya estaba en él.

El método socrático está orientado a obtener un conocimiento inmutable, eterno y universal. Por esto busca las esencias, los conceptos y la definición de las cosas.  Por medio de la inducción va a arribar a los conceptos universales y a las definiciones.

Para Sócrates las leyes se fundan en la voluntad justa de los dioses y en última instancia en el logos universal que acepta y...

viernes, 26 de marzo de 2010

Una perspectiva inédita sobre lo uno y lo múltiple

Desde los orígenes de la filosofía el tema de la unidad y la multiplicidad ha perturbado el sueño de más de un pensador, sino el de todos. La primera pregunta que deberíamos hacer sería: ¿Cómo conoce el hombre? Y una respuesta podría ser, por medio de la reunión, a través de ciertos criterios, de la multiplicidad en una idea, es decir en una unidad. Naturalmente el hombre tiende a ordenar para poder conocer. No podemos conocer el desorden, lo múltiple sin orden, el caos.

El hombre tiene que tener o decidir algún criterio ordenador que le permita agrupar la multiplicidad de fenómenos que se le presentan para así, de esta manera, comprender la realidad. Realidad que los griegos denominaron “cosmos”, en otras palabras, un todo ordenado.

Desde Tales de Mileto el hombre ha tratado de descubrir o postular un principio que sea unificador de la realidad para que le sea posible comprenderla y transformarla. De esta manera tenemos a los primeros filósofos, los presocráticos que, si bien aun no se habían despegados completamente de lo físico, propusieron como primeros principios el agua, el aire, el fuego, lo indeterminado, los átomos, etc., hasta llegar a la categoría de Ser. La más abstracta de todas y por esto mismo la que más multiplicidad abarca, por lo tanto perfecta para agrupar todo lo existente dándole cierta unidad. Luego de estos primeros pensadores tenemos a Platón y Aristóteles quienes postulan como principios unificadores de la multiplicidad a la Idea y al ente, compuesto de materia y forma.

Los medievales, al fundamentar toda la realidad en un Dios creador, erigieron a Este en principio unificador de todo lo real. Dios es entonces principio y fin de todas las cosas. Todo viene de Él y a Él todo vuelve, es decir, Dios crea la multiplicidad y en Él se reúne nuevamente. En la baja escolástica algunos filósofos llegaron a decir que en Dios se encuentran todos los contrarios o, dicho de otra manera, aquellas cosas que en este mundo son contradictorias y opuestas, en Dios se encuentran conciliadas. En alguna medida sería un adelanto de lo que dirá Hegel con respecto a la dialéctica en la edad moderna.

El hombre moderno, al desembarazarse del mundo natural, de la realidad dada, y de la divinidad como autoridad soberana, buscó fundamentar la unidad de distintas maneras aunque todas tienen un mismo punto en común. El fundamento de la unidad para los modernos va a ser el “Sujeto”. La unidad dependerá entonces...

miércoles, 24 de marzo de 2010

Entre el fundamento y lo útil - Atomistas y Sofistas. Presocráticos (quinta parte)

LOS ATOMISTAS: LEUCIPO Y DEMÓCRITO

Leucipo (480-370 a.C.), fue el fundador de la escuela atomista mientras que Demócrito fue su discípulo. La escuela atomista es un nuevo intento para superar el problema planteado por Parménides de la unidad del Ser y la pluralidad del mundo físico.

Para los atomistas el principio de comprensión y fundamento de la realidad van a ser los átomos, cuyas características son: indivisibles, llenos, sólidos, compactos, idénticos e inalterables. La generación de las cosas se producirá entonces por la agrupación de átomos, mientras que la corrupción consistirá en la separación de los mismos. La conjunción entre átomo y vacío explicaría por lo tanto el movimiento, el cambio, y la multiplicidad. La diversidad de cosas proceden de los átomos que se mueven en el vacío generando o corrompiendo cosas.

Los átomos se diferencian entre sí geométricamente por su figura, tamaño, orden y posición. Son elementos positivos de toda la realidad. Todo ente corpóreo, es decir, todas las cosas que existen en el mundo físico, están constituidos por una suma de átomos separados entre sí por el vacío y delimitado externamente por este. La causa del movimiento de los átomos no es otra que su misma naturaleza inestable, su continuo movimiento de agrupación y separación. Los átomos son originaria y eternamente móviles, se mueven necesariamente pero sin finalidad. De allí que los filósofos atomistas recibieran el nombre de filósofos del azar. Para ellos el mundo ha sido originado casualmente por la unión caprichosa de los átomos.

En cuanto al conocimiento, para los atomistas el alma, al igual que el cuerpo, consta de átomos. No hay preeminencia del alma sobre el cuerpo...

martes, 23 de marzo de 2010

Sigamos diciendo NUNCA MÁS - Día Nacional de la Memoria.

De ciertos temas es difícil hablar, sobre todo de aquellos que han dejado una herida tan profunda en los corazones de aquellos que lo vivieron y todavía están para contarlo. Aun en la Argentina de hoy el hablar del golpe de Estado del  ’76 es bastante complicado porque la misma cuestión es demasiado compleja a priori. Haré entonces un intento por resumir los puntos más importantes.

En la década del setenta en la Argentina se dio un fenómeno político que dejó profundas marcas en una sociedad ya golpeada otras tantas veces, la dictadura militar. El último golpe de Estado al que hago referencia se produjo el 24 de marzo de 1976 en contra del ya desgastado gobierno de María Estela Martínez de Perón, más conocida como Isabelita. Asumieron los militares el gobierno de la Nación autodenominando su accionar como “Proceso de reorganización nacional”. El país se dividió a grandes rasgos en dos,  los partidarios de los militares y los denominados “subversivos”, quienes fueron sistemáticamente eliminados por parte del Estado, adquiriendo el nombre de “desaparecidos”. Pero “bajas” hubo de ambos lados aunque la historia reciente solo muestre una parte. No obstante convengamos que lo peor de todo fue el terrorismo de Estado. El mismo Estado que debería haber velado por el bienestar de sus ciudadanos.

En esta época oscura de la historia reciente del pueblo argentino se eliminaron los derechos civiles, la actividad política, se disolvió el congreso, se destituyó la Corte Suprema de Justicia, se intervinieron los sindicatos, se quemaron miles de publicaciones consideradas “peligrosas” o contrarias al “Proceso”, se censuraron las expresiones de los medios de comunicación, y finalmente se eliminó prácticamente una generación de jóvenes por medio del secuestro, la tortura y la desaparición. Y, como si esto fuera poco, se apropiaron de los hijos de los desaparecidos. Entre la mayor cantidad de desaparecidos se encuentran los obreros, los estudiantes y los docentes.

La pesadilla terminó finalmente luego del conflicto por Malvinas. Un último manotón de ahogado de un gobierno ilegítimo que ya había desangrado a su pueblo. El 10 de diciembre de 1983 el pueblo argentino renació con la democracia. Mucho había perdido en el camino. Para que esto no vuelva a suceder, debemos ser ciudadanos conscientes y participativos. Que no formen nuestra opinión sino que desarrollemos nuestra propia opinión. Para que nunca se vuelva a repetir esta era del terror no olvidemos nuestra historia, la historia completa, la que nos constituye y nos hace ser quienes somos, no la historia parcializada y recortada según ciertos intereses particulares. Por eso, uniéndome a muchos argentinos, en el Día Nacional de la Memoria digo, NUNCA MÁS.

domingo, 21 de marzo de 2010

Cuando la educación se convierte en un mero trabajo

Ya los antiguos griegos habían visto la importancia de la educación para la vida social y el crecimiento de los individuos como partes constituyentes del Estado. La educación ha sido un tema importante desde los comienzos de la civilización occidental, formando a niños y jóvenes en vistas a su perfección para el bienestar general y su propio beneficio.

Por desgracia los ideales educativos no siempre se han llevado a la práctica por intereses tan altruistas como estos. Ejemplos hay a lo largo de toda la historia. Los tiranos del mundo antiguo, los monarcas de la edad media, algunos enciclopedistas e ilustrados de la modernidad, y algunos políticos e instituciones de nuestro tiempo.

Cuando el fin de la educación no es la formación integral de la persona y su perfeccionamiento en vistas al bien común, se transforma en un medio de dominación, control y adoctrinamiento, funcional a determinados intereses relacionados con el poder. Más allá de las épocas históricas pasadas, que nos determinan y constituyen lo que somos hoy, en nuestro tiempo el ideal educativo está lejos de ser altruista dependiendo de los vientos económicos y políticos.

La educación se ha convertido en el medio por el cual los grandes grupos económicos forman productores de bienes y servicio por un lado, y por el otro, consumidores ávidos de nuevos objetos a consumir. Para esto es necesario que haya una estrecha relación entre estos grandes grupos económicos y los poderes políticos que gobiernan los Estados. Quien tiene el dinero gobierna, y quien no lo tiene busca quien lo tenga para que le ayude a gobernar. De esta manera el poder político y el poder económico están, como siempre, ligados. Y lo que tienen en común es el poder.

Dicho esto podemos adentrarnos en el tema del presente post: la educación como mero trabajo. Una contradicción patente, entre tantas, que invade los colegios e instituciones educativas es la oposición vocación-trabajo. El educador movido por ideales altruistas ejerce su profesión por vocación. Esto no quiere decir que no pueda vivir de eso, como sucede en realidad, sino que, justamente por esto y por el excelente servicio que brinda al bienestar general de la sociedad, debería ser mejor reconocido, al menos económicamente.

En fin, es mucho pedir para una sociedad que piensa con las coordenadas de costo-beneficio. La educación no produce bienes ni servicios, produce personas, ciudadanos, profesionales, etc. Es un proceso que demanda años de ejecución para lograr resultados inciertos que, las más de las veces, no son apreciados por  aquellos que intervinieron en dicho proceso. Al ser la educación un proceso que...

sábado, 20 de marzo de 2010

Los pluralistas: Empédocles y Anaxágoras. Presocráticos (cuarta parte)

EMPÉDOCLES (s. V a.C.)

Nacido en Sicilia, al sur de Italia, podemos inscribirlo dentro de los denominados pluralistas. Los pluralistas representan el intento de conciliar el principio parmenideo de univocidad del Ser con la realidad múltiple que representa la experiencia. Intento que ya había sido realizado en alguna medida por Zenón al cambiar las categorías de Ser y no-Ser por las de lo Uno y lo Múltiple.

Podemos hallar dos obras de Empédocles, "Sobre la naturaleza" que trata sobre su cosmología, y "Las purificaciones" en donde enseña doctrinas ético-religiosas fundamentadas en la creencia pitagórica de la transmigración de las almas.

En este intento por unificar los principios de inteligibilidad de la realidad y la realidad misma, toma el principio eleático de la inmutabilidad de lo real sin rechazar la existencia de la multiplicidad tal como se le presenta a los sentidos. Para este filósofo el cambio consiste en las transformaciones de las cosas que también son al igual que lo real. En esto radica su manera de explicar el cambio. Hay principios eternos e indestructibles que permanecen durante el cambio que experimentan las cosas. Estos principios son: Fuego, Agua, Aire, y Tierra. Justamente por ser eternos e indestructibles, y por ser fundamento de lo real, son origen de todas las cosas.

De la mezcla de estos principios eternos surgen las cosas adoptando pluralidad de formas, determinando lo que las cosas son. De aquí surge la noción de elemento para nombrar a estos cuatro principios. El elemento para Empédocles es el principio material inalterable, irreductible a ninguna otra cosa, y que solo admite unirse o separarse con otros elementos.

Además de los principios materiales hay una causa que explica el porqué los elementos se unen y se separan. Esta causa es la dupla de fuerzas Amor-Odio. El Amor reúne. De esta manera produce la generación de las cosas por medio de la combinación de los cuatro elementos. Por otra parte, el Odio separa, es decir, da lugar a la corrupción, a la separación de los cuatro elementos combinados. Amor y Odio son los principios agentes opuestos entre sí. De ellos depende la generación y destrucción del mundo.

El principio del conocimiento para Empédocles se encuentra en lo sensible, en la reunión material entre lo sensible y los sentidos. En palabras de Aristóteles, lo semejante es conocido por lo semejante. El conocimiento entonces es básicamente...

miércoles, 17 de marzo de 2010

De Heráclito a Platón. Un recorrido hacia la inteligibilidad del ser

“El logos nutre la mente con hermosas palabras y reflexiones, cuando ha llegado a concebirse a sí mismo, desde sí mismo...” Emilio LLEDÓ - El surco del tiempo. Meditaciones sobre el mito platónico de la escritura y la memoria.

En los albores del pensamiento occidental encontramos a Heráclito quien, con su filosofía, nos introduce en el problema del mito y del logos, de la díada logos-fuego. El hablaba de un logos que profería o ponía en evidencia el mito a través del órgano comunicativo que es el poeta-filosofo. Y así, nombrando la physis, el mundo natural o multiplicidad, representada en el principio fuego, principio a la vez constructivo y destructivo, nombraba el fundamento de la realidad. La gran diferencia existente entre el mito y el logos según Heráclito sería que el mito está inmerso en el logos pero el mito es anterior al logos y, si se quiere, se manifiesta o se pone en evidencia a través de él. Mientras que el logos se construye, es el medio para proferir el dinamismo del cosmos. Cosmos que cambia constantemente gracias a la fuerza constructora y destructora del fuego. Ahora bien, en este camino de develación o comunicación del logos, se da lo que Heráclito llama, la circularidad cósmica de la díada logos-fuego. Camino que es ascendente y descendente en la manifestación o descubrimiento del fundamento de la realidad.

Hasta aquí llegamos con Heráclito, el filósofo de la interioridad. Otro será el caso de Parménides que dará un paso más. El del logos al Ser. Paso tan grande que no tuvo otra alternativa que abismarse en este último para nunca salir de él.

La clave de Parménides, a nuestro entender, es la mismidad. Todo es Ser, porque lo que no es Ser, nada es y como la nada no es, lo único que nos queda por lo tanto es el Ser. Por consiguiente todo es Ser.  Luego, siguiendo con la misma lógica, pensar es igual a Ser porque la nada no se puede pensar ya que nada es, y lo único que es, es el Ser, por ende Ser y pensar son lo mismo.

Para llegar a estas conclusiones Parménides hace un camino especulativo y espiritual comparable a las experiencias de los grandes místicos, abismándose en el Ser. Para, a partir de esta experiencia, poder narrarla o proferirla. Este recorrido va desde la physis que nos remite a lo múltiple, al mito, para ascender al logos y por último llegar al Ser, la unidad. Una vez instalados en el Ser ya no es necesario volver a la physis, porque es Ser, ni al logos porque es Ser, ni al mito porque también es Ser. La palabra-mito se calla ante la palabra-logos que habla ya no de lo múltiple sino del Ser, del todo y lo mismo.

Es así como luego de haber contemplado el Ser, profiere su inteligibilidad a través del logos y relega de esta manera todo aquello que no es racional. Es por esto que queda relegada o anulada toda teofanía. Por la mismidad entre el Ser, el pensar y la expresión de la inteligibilidad del Ser, que es aquello que se puede pensar. La expresión mítica de la teofanía fue un paso necesario para cumplir el ascenso a la mismidad del Ser. Mas una vez instalados en ella, todo lo demás...

martes, 16 de marzo de 2010

Los eleatas: Parménides, el filósofo del Ser, y Zenón. Presocráticos (tercera parte)

PARMÉNIDES, EL FILÓSOFO DEL SER.

Nacido en Elea, al sur de la actual Italia sobre la costa del mar Tirreno, vivió entre los siglos VI y V a.C. De sus obras se conserva únicamente, y de manera incompleta, el denominado Poema del Ser. Este texto, que trata sobre el camino que el hombre debe realizar para alcanzar el conocimiento, la verdad, plantea tres vías de investigación. En primer lugar, la vía del Ser, el camino de la verdad, de la persuasión, “que es y que no es posible no ser”. La segunda vía es la del ser imposible, el camino del error y la falsedad. Finalmente, la tercera vía es la del no ser, el camino de la opinión de los mortales, la vía de las apariencias.

En su desarrollo Parménides introduce el término Ser. El Ser es para este pensador una noción unívoca. Todas las cosas son y lo que no es simplemente no es. Ahora esta noción, la de Ser, solo puede ser aprehendida por el pensamiento que “…pues lo mismo es el pensar y el ser”. Lo único que podemos pensar, según Parménides, es el Ser, lo que es, porque lo que no es, la nada, es impensable. El Ser es la fuerza que hace que las cosas sean. Ahora bien, no es ni origen ni fin de las cosas sino simplemente su fundamento.

Este Ser, primer principio de conocimiento para Parménides, en el cual se encuentra reunida la multiplicidad y así salvado el clásico problema de la unidad, tiene características precisas. El Ser es: completo, perfecto, ingenerado, incorruptible, atemporal (eterno), inmutable, inmóvil.

Si bien queda resuelto el problema de la unidad, queda irresuelto el problema de la multiplicidad. Si todo es uno, o dicho de otra forma, si todo es Ser y todo encuentra su unidad en el Ser, cómo podemos explicar la multiplicidad del mundo. La brecha abierta entre el Ser y la realidad sensible, entre el intelecto y la experiencia, solo podrá cerrarse rompiendo la...

domingo, 14 de marzo de 2010

Cosmovisiones filosóficas y puntos de partida en cada época histórica


A lo largo de las distintas edades históricas podemos encontrar ciertas cuestiones que han preocupado y motivado el pensar de la humanidad. Estos temas han sido: la cuestión acerca de Dios, la cuestión sobre el mundo y la cuestión del hombre. Los filósofos y pensadores de todos los tiempos se ocuparon de dar respuesta, o intentarlo al menos, a estos interrogantes. ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Qué podemos conocer? ¿Podemos conocer a dios? ¿Qué es dios? ¿Qué es la realidad? ¿Qué es el mundo? Aunque hayan cambiado los tiempos y los lugares, los idiomas y las formas de responder, los temas centrales siempre han sido los mismos: Dios, mundo y hombre. En las distintas épocas se le dio más importancia o, mejor dicho, se enfocó y se puso el acento en unas cuestiones sobre otras.

Veamos ahora entonces qué lugar ocuparon estos problemas, como punto de partida de comprensión de la realidad, en las distintas épocas en que podríamos dividir a la historia de la filosofía:

En la Edad Antigua, es decir para los griegos, el mundo era el punto de partida de comprensión de la totalidad de lo real. Desde el mundo (cosmos) era comprendido el hombre y los dioses que vivían en él. El mundo era todo lo que existía, era el ser, la totalidad de lo existente, y por esto era sagrado. Los mitos fueron la fuente de la comprensión de ese todo ordenado que asombró a los primeros pensadores occidentales llevándolos a reflexionar racionalmente sobre los fenómenos naturales que acontecían a su alrededor. Para la mayoría de los pensadores de esta edad es posible y necesario conocer la verdad para poder alcanzar el bien y la belleza.



En la Edad Media Dios es el punto de partida de comprensión de la realidad. Dios es el Ser, el creador y regulador del mundo y de todo lo que hay en él. Dios es trascendente al mundo y opuesto a él como creador frente a la creatura. La ciencia fuerte será en esta época la teología, y todo el conocimiento, la moral y la política, girará en torno a Dios. Dios es la verdad, el bien y la belleza, los tres trascendentales del Ser. De este modo verdad, belleza y bien son absolutos.



En la Edad Moderna se da una ruptura con lo divino y con el mundo natural, pasando a ser el punto de partida el hombre (sujeto) desde el cual se explicará todo lo demás. El hombre buscará ocupar el lugar que ocupaba Dios. Por lo tanto creará verdad y decidirá que es el bien. El sujeto por más que lo intente no logrará salirse de sí mismo (solipsismo). Hasta esta edad el hombre conocía la verdad, ahora producirá generalizaciones empíricas; amaba el bien, ahora tratará de practicar lo que...

sábado, 13 de marzo de 2010

La Razón moderna y el deseo de Poder

"El surgimiento del sujeto se paga con el reconocimiento del poder como principio de todas las relaciones" Adorno y Horkheimer – Dialéctica de la Ilustración.

Aristóteles en la antigüedad había definido al hombre como un "animal racional" es decir como un ser dotado de razón. Ha sido en la razón donde el hombre moderno ha puesto su confianza. De esta manera la razón ha sido, y de alguna manera continua siendo, el centro de reflexión de la filosofía moderna y contemporánea. Podemos asociar a esta razón términos tales como: emancipación, conocimiento, progreso y libertad entre otros, todos ellos relacionados entre sí y todos ellos característicos del proceso que hemos dado en llamar modernidad.


La modernidad ha buscado la emancipación del individuo en todos los ámbitos, ya sea en la esfera del conocimiento, por medio de la ciencia y la técnica, independientemente del conocimiento por autoridad, en vistas a la dominación instrumental del mundo natural; en el terreno moral, por medio del desarrollo de éticas no fundamentadas en la religión ni en la autoridad revelada y de la separación entre legalidad y moralidad; en el espacio económico, por medio de la racionalización de la producción y el consumo de bienes y servicios; en el ámbito político, por medio de la creación de los Estados modernos seculares, autónomos e independientes del poder espiritual; etc.

Para que el conocimiento avanzara, progresara al igual que la sociedad en su totalidad, el hombre moderno debía de desligarse de todo saber previo acuñado acríticamente, es decir, de toda tradición que no estuviera claramente fundamentada en la razón. La modernidad demanda a priori una ruptura con el pasado, con la tradición considerada como un lastre. En la era de la diosa razón deben ser eliminados los errores, las ilusiones y las falsedades de las épocas precedentes. La razón debe emanciparse, en otras palabras, debe poder por un lado independizarse de la autoridad reinante hasta ese momento, y por el otro debe poder autogobernarse. Debe ser autónoma y alcanzar la "mayoría de edad".

Pero el hombre no es exclusivamente un ser racional. Es además un ser pasional. Tiene o padece pasiones. De allí que, retomando la definición aristotélica de hombre, el hombre no solo sea un ser racional sino también un animal. Como ser pasional el hombre es un...

viernes, 12 de marzo de 2010

Humor filosófico II

 
¿Qué silla?
Un profesor de filosofía entra en clase para hacer el examen final a sus alumnos. Poniendo la silla encima de la mesa dice a la clase: “usando cualquier cosa aplicable que hayan aprendido durante este curso, demuéstrenme que esta silla no existe” Todos los alumnos se ponen a la tarea, utilizando sus lápices y gomas de borrar, aventurándose en argumentos para probar que la silla no existe. Pero un alumno, después de escribir rápidamente su respuesta entrega su examen ante el asombro de sus compañeros. Cuando pasan unos días y entregan las notas finales, ante la estupefacción de todos, el alumno que entregó su examen en 30 segundos obtiene la mejor calificación. Su respuesta fue: “¿Qué silla?


Silogismo hedonista
Un tarro de porotos es mejor que la Felicidad Eterna.
Prueba:
Nada es mejor que la Felicidad Eterna.
Un tarro de porotos es mejor que nada.
Luego, un tarro de porotos es mejor que la Felicidad Eterna.


Antropología fundamental.
Errar es humano, pero echarle la culpa al otro es más humano todavía.


Autoconciencia.
Ningún tonto se queja de serlo. No les debe ir tan mal.


Algunos consejos útiles.
No toques nada en un laboratorio de física, no huelas nada en un laboratorio de bioquímica, no pruebes nada en un laboratorio de química, no toques nada en un hospital, pero sobre todo, lo que nunca debes hacer es escuchar nada en una clase de filosofía.

jueves, 11 de marzo de 2010

Filósofos Antiguos I - Presocráticos (segunda parte)

LOS PITAGÓRICOS.

Nos trasladamos entonces desde Asia menor, donde había nacido la filosofía de la mano de Tales de Mileto, hacia el sur de la península itálica. En la búsqueda de un primer principio ordenador que les permitiera comprender la realidad, los pitagóricos buscaron dicho principio en las matemáticas. Surgen a partir de la figura histórica de Pitágoras (s. VI). Más  que una escuela filosófica fue una secta religiosa compuesta de filósofos, músicos, matemáticos y astrónomos, que buscaban la perfección moral del individuo. Ahora bien, la filosofía pitagórica tiene un claro interés cosmológico. De allí que consideraran que todas las cosas son básicamente números o encuentran su fundamento en los números.

El número para los pitagóricos es el principio de todas las cosas, su fundamento; lo numérico da cuenta, a su vez, de la armonía del mundo, es por esto que el pitagorismo agrupaba a músicos y astrónomos. El número es el principio del ser y de la inteligibilidad de la realidad. No es abstracción de cantidad sino proporción, relación, expresión de la armonía que constituye cada cosa y de la relación armónica de toda la realidad.

Los números pueden dividirse en pares-impares y en finitos-infinitos. Para estos pensadores todo debía de contar con esta pareja de contrarios: par-infinito-múltiple (ilimitado); impar-finito-uno (limitado). Lo Uno no es el número uno sino la unidad suprema, divina. Lo limitado y lo ilimitado son los primeros principios de los que constan los números y todas las cosas. Estos contrarios se encuentran...

miércoles, 10 de marzo de 2010

Filósofos Antiguos I - Presocráticos (primera parte)


La filosofía encuentra sus orígenes en Grecia de la mano del tránsito del "mito" al "logos". ¿Qué quiere decir esto? Pues bien, el mito era la forma válida, la única que existía, de comprender el cosmos, la naturaleza y su funcionamiento. A través de los mitos los hombres entendían y explicaban el porqué de muchos fenómenos naturales y sociales.

Ahora bien, se dio un cambio, un tránsito, de esta forma de ver y entender el mundo a otro modo, al racional. Logos significa, entre otras cosas, razón. El mundo, la naturaleza y el hombre van a ser comprendidos desde y por la razón. Los pensadores van a tratar de explicar racionalmente el porqué de lo que sucede. Van a buscar cuál es el principio que fundamenta todo lo que existe. Y aquí ya se encuentra implícita la motivación que impulsó el pensar de los griegos, el asombro. Por el asombro frente a un mundo tan vasto y tan complejo, comenzaron a cuestionarse cosas tales como el principio fundamental de todo lo que es. Se preguntaron por la belleza, por el bien, por la vida en sociedad, y muchas otras cuestiones.

La búsqueda del principio fundamental o arkhé fue lo que inspiró a estos primeros filósofos griegos a reflexionar sobre la realidad pasando de una explicación mítica del mundo a una explicación racional. Embarcándose en un viaje de creciente abstracción.

Entre los primeros filósofos encontramos a los presocráticos, es decir a los que estuvieron antes de Sócrates. Algunos de estos son: Tales de Mileto, Anaximandro,  Anaxímenes, los pitagóricos, Heráclito, Parménides, Zenón, Empédocles, Anaxágoras, los atomistas Leucipo y Demócrito, y los sofistas Protágoras y Gorgias, por mencionar algunos.


TALES DE MILETO. (s. VII a.C.)

Tales no escribió nada y lo que sabemos de él se lo debemos a Aristóteles. Podemos encontrar en este pensador dos principios fundamentales, a saber, el "agua" como primer principio fundamental de comprensión de la realidad; y el "alma" como principio motor.

El "agua" es el primer principio porque de él procede todo (principio de generación y origen de todas las cosas), y porque a él todo vuelve (término o fin de la corrupción de todas las cosas), conservando, el "agua", su propia naturaleza simple.

El de Tales es el primer intento de reducir a la unidad de un principio la multiplicidad cambiante del ...

martes, 9 de marzo de 2010

Agora (2009). Filosofía, religión y género.

“…tú no dudas de lo que crees. No puedes hacerlo. Yo debo hacerlo”.

Hay bastante para decir sobre esta extensa película. En sus poco más de dos horas trata sobre la vida de Hipatia, una filósofa griega, alejandrina, del siglo IV, y sus avatares por su condición de mujer, de filósofa y de “pagana”. Trata además de un mundo cambiante en el que el cristianismo gana terreno a costa de la exclusión de las religiones griega y judía mientras que Hipatia se pregunta por cuestiones filosóficas, físicas y astronómicas.

En el film se muestra el surgimiento de una religión, el cristianismo, como la ascensión de un sistema social más que de un sistema de creencias. Claro está que todavía no existía la Iglesia como tal, y por lo tanto, los dogmas, la jerarquía, etc. Pero aun así el principio de una fe incuestionable ya se encuentra presente. Por el planteo, bastante negativo por cierto, del cristianismo como una forma de vida revolucionaria que tenía que destruir todo lo anterior para autoposicionarse, se lo muestra como a una turba de ignorantes enfurecidos por todo aquello que no se corresponde con su fe o con la interpretación que ciertos miembros hacen de la escritura sagrada.

Quizás los dos grades pilares del argumento son: la problemática de género, representada por Hipatia; y la lucha entre filosofía y religión. El ganador de esta disputa es ya conocido. Ganó la religión, olvidando en el proceso toda la sabiduría que había elaborado y recopilado la humanidad hasta ese momento. La fe es incuestionable, de allí la frase de Hipatia al obispo Sinesio de Cirene, que encabeza este post. La religión no puede dudar de la verdad revelada, mientras que la filosofía, y actualmente la ciencia, tienen como principio la duda. Duda del conocimiento actual en vistas a alcanzar un conocimiento superior más exacto.

La ciencia en la época histórica en que transcurre la película estaba en pañales. La filosofía, si bien ya habían pasado algunos pensadores como Sócrates, Platón y Aristóteles, no comprendía verdaderamente el funcionamiento del cosmos. Y los errores de esta comprensión del mundo...

sábado, 6 de marzo de 2010

La crisis de la racionalidad moderna

La propia razón destruye la humanidad que posibilita…” Habermas – El discurso filosófico de la modernidad.


Los filósofos modernos, al optar por la razón colocaron todas sus esperanzas en ella. En la razón encontró Descartes la primera certeza evidente de su pensamiento, su propia existencia, expresada en la célebre frase: “Cogito ergo sum”. Fue a partir de este concepto de razón en el que se fundamentó primero la filosofía y luego la ciencia moderna. Pensemos en Kant con sus “Críticas de la razón”, o en Hegel con una racionalidad absoluta enmarcada en el “Espíritu Absoluto”.

El hombre en la modernidad buscó fundamentar todos los órdenes de lo real, incluido él mismo, desde los parámetros de su propia razón. Una razón autónoma centrada en un sujeto deseoso de poder. Una razón que, por estas características, tiende al solipsismo. El hombre es por naturaleza ordenador de mundo, a partir de la modernidad este rasgo fundamental del hombre pasó a ser una obsesión, un imperativo. Pero no simplemente ordenador, sino también creador. El hombre en este afán de poder y dominación ha propulsado el avance de la ciencia para su propio bienestar únicamente, a costa de la destrucción de la naturaleza y de los demás hombres. El fundamento de esta destrucción se encuentra en la misma razón autónoma.

Ahora, la razón moderna busca eliminar todo lo que no sea racional. Todo lo que sea heterogéneo a ella, que no cumpla con el principio de identidad. En este proceso de racionalización se ha ido eliminando todo lo que fuera irracional hasta que la razón se encontró con que los mismos principios en los cuales ella misma se fundamenta son irracionales. Hay algo en su interior que es irracional, la “voluntad de poder” de la que habló Nietzsche; el “inconsciente”, es decir todo lo instintivo pulsional que se encuentra en el interior de la razón y que la misma razón no puede hacer consciente, del que habló Freud; o de las “ideologías” de las que habló Marx, en donde la razón sigue ciegamente una idea por una simple convicción irracional. Estos elementos acríticos e irracionales de...

jueves, 4 de marzo de 2010

Diccionario de filosofía

Desgraciadamente no existe un diccionario de filosofía en español online. Es por esto que paso por este medio un diccionario en pdf. No es lo ideal para una búsqueda rápida pero aún así sirve de algo.


Viendo que es imposible colocar enlaces de textos, les dejo algunos links que les pueden ser de interés.


Diccionario de filosofía de Babylon

Diccionario de filosofía de e-torredebabel

Glosario de filosofía de Webdianoia

Encyclopaedia Herder


Abrazar la vida - Embrace life

A continuación coloco una publicidad británica que han estado pasando por los noticieros. Realmente está muy bien hecha tocando la sensibilidad del espectador. Los realizadores no han necesitado ser ni morbosos ni agresivos para expresar el mensaje que se habían propuesto: usar el cinturón de seguridad es abrazar la vida, es quedarse junto a los seres queridos. Espero que lo disfruten.




miércoles, 3 de marzo de 2010

Entre lo Real y lo Virtual: la Confusión.

En estos últimos días, y con motivo de la inauguración de las sesiones ordinarias del Congreso Nacional argentino, la Presidente hizo una afirmación que quedará inscripta en la historia, y será ésta la encargada de juzgarla.

Cristina Fernández ha establecido una distinción entre una Argentina "real" y una Argentina "virtual". Nada nueva la distinción en el ámbito filosófico. Desde los comienzos de la filosofía se ha planteado esta cuestión. Unos opinaban que la realidad era este mundo concreto, el mundo de lo físico, lo corpóreo; otros que la realidad eran las ideas; otros que lo real está ya dado; otros que lo real es construido, etc.

Esto que podemos debatir por siglos en filosofía tiene sus consecuencias en la "realidad". A partir de la posición filosófica que optemos, obraremos en la "realidad". El problema es que en la actualidad, no solo en el ámbito de la política sino también en muchos otros lugares como la economía, la educación, y el lenguaje, por solo nombrar algunos espacios, lo real y lo virtual están confundidos. De allí que sea interesante como ejemplo para entender esta confusión la película Matrix. ¿Cuál es la realidad real y cual la virtual?

La Presidente de los argentinos se ha situado en la vereda de la "realidad" dejando del otro lado de la avenida al resto de los argentinos en la vereda de la "virtualidad". Ahora pregunto yo, ¿quién tiene más contacto con la realidad real? ¿O acaso están equivocados más de 30 millones de personas y solo una vive en la realidad? Es medio descabellado el planteo. Ella argumenta que...
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