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lunes, 29 de marzo de 2010

Sócrates, un mártir de la filosofía (470-399 a.C.)

Nació en Atenas cuando esta se encontraba en su época dorada. Fue hijo de un escultor, Sofronisco, y de una partera, Fainarate. Ya desde pequeño le gustaba leer y escuchar a los poetas y filósofos. Según la “Apología de Sócrates” que escribió su discípulo Platón el Oráculo de Delfos lo señaló como el griego más sabio de su época. Lo que sabemos de Sócrates nos ha llegado casi exclusivamente por Platón. De Sócrates es la famosa frase, “solo sé que no sé nada”. Como pensador no buscaba acumular conocimientos sino revisar los conocimientos ya establecidos. Pensar y descubrir por sus propios medios la verdad que ya sabía y así adquirir un conocimiento más perfecto.

Para Sócrates la razón individual participa de la razón general (logos) única y común a todos los hombres. El logos universal está en cada individuo permitiendo superar el problema del relativismo y adquisición de un conocimiento universal. El conocimiento para que sea verdadero debe estar fundado en conceptos universales, por lo que debe encontrarse en la razón universal que está en todos los hombres. Todos los hombres deben comprender lo mismo cuando se expresa un concepto para que este sea universalmente verdadero. De aquí que su preocupación más importante sea por la antropología y la moral.

Buscó diferenciarse de los sofistas en que para él el conocimiento es universal y está fundamentado en un logos común a diferencia del plateo relativista de los sofistas. Sócrates tenía como objetivo la formación de las almas de los hombres en la ciencia y en la virtud, los dos caminos para la perfección, y no en ganarse la vida por medio de la filosofía. Sus enseñanzas no estaban restringidas a una elite sino a cualquiera que quisiera escucharlo y dialogar con él. No cobraba dinero por sus enseñanzas a diferencia de los sofistas ya que decía que era su obligación como ciudadano el ayudar a perfeccionar a los demás hombres.

Podríamos decir que el método socrático consta de dos momentos. Un primer momento de evaluación y crítica de las respuestas dadas a los problemas existentes para poder dirigirse hacia la verdad; y un segundo momento, el de la mayéutica. Al igual que una partera, como su madre, Sócrates ayudaba a sus alumnos a alumbrar, a dar a luz la verdad que albergaban en su interior, la verdad del logos universal. La mayéutica es esta asistencia o ayuda que brindaba Sócrates a sus discípulos. Según éste filósofo, la verdad no puede ser impuesta por el maestro sino que debe ser reconocida por el alumno. Y en última instancia el alumno reconoce la verdad porque ya estaba en él.

El método socrático está orientado a obtener un conocimiento inmutable, eterno y universal. Por esto busca las esencias, los conceptos y la definición de las cosas.  Por medio de la inducción va a arribar a los conceptos universales y a las definiciones.

Para Sócrates las leyes se fundan en la voluntad justa de los dioses y en última instancia en el logos universal que acepta y...
...comprende dichas leyes, a diferencia de los sofistas que oponían la ley a la naturaleza como producto exclusivamente del hombre.

Como lo más importante para este filósofo es esta razón universal, intentó racionalizar los dioses del politeísmo griego y conciliar las diversas manifestaciones de los dioses en un único dios. Esta fue una de las causas por las que lo acusaron y lo condenaron a muerte.

Todas las enseñanzas de Sócrates están orientadas hacia la perfección del hombre, hacia la aproximación a lo divino. Por tanto su plateo moral es finalista, es decir, orientado a un fin último, el Bien Universal que no es otro que la felicidad. La felicidad, va a decir, se alcanza por medio de la virtud, y para llegar a esta meta es necesario e indispensable el uso de la razón. De allí que la moral socrática encuentre su fundamento en la razón, el conocimiento y la ciencia. En otras palabras, se plantea una unidad de saber teórico y saber práctico en vistas a la concreción de un fin, la felicidad.

De esta manera el mal radicará en la falta de conocimiento. Por esto su deseo de formar y perfeccionar las almas de los hombres. La sabiduría es propiedad de los dioses. Son ellos quienes poseen la verdad. El hombre solo puede ser amigo, buscador o amante de la sabiduría, pero nunca dueño. Por esto su célebre frase “solo sé que no sé nada”. El principio de la sabiduría es el conocimiento de la propia ignorancia. De esta manera el conoce comienza por el conocimiento de sí mismo haciendo honor a la inscripción del tempo de Apolo en Delfos: Nosce te ipsum (Conócete a ti mismo). 

Aproximadamente a sus setenta años de edad fue condenado a muerte por un tribunal ateniense que lo había acusado de no reconocer a los dioses griegos y de corromper las mentes de los jóvenes. Fue sentenciado a beber un brebaje a base de cituca, una planta venenosa. Si bien tuvo la posibilidad de evadir tal condena, decidió aceptar la sentencia del tribunal y morir por sus convicciones como ciudadano ateniense. Las enseñanzas de Sócrates proponían como actitud filosófica la preparación para la muerte.

(Continuación: Platón y su filosofía (428-347 a.C.))

2 comentarios:

emedé dijo...

me acuerdo que cuando estudié a socrates me gustó mucho la metáfora de la comadrana y el aprendizaje: en realidad todo lo que sabemos lo llevamos dentro pero hace falta alguien nos ayude a ssacarlo a la superficie. te sigo!

Armando dijo...

Todos tenemos algo en común, a saber, nuestra humanidad. De allí que podamos construir, descubrir y alcanzar el saber. Lo más importante de esto es que nadie es dueño de la verdad. Gracias emedé por tu lectura y comentario!!!

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