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martes, 22 de febrero de 2011

Immanuel Kant (1724-1804) El idealismo trascendental (Primera parte)

Filósofo idealista alemán, nacido y fallecido en la ciudad de Königsberg. De corte netamente racionalista en sus años jóvenes, a la edad de 46 años y luego de la lectura de Hume, filósofo empirista cuyo pensamiento desemboca en un escepticismo, se despertó del “sueño dogmático” fundando el Criticismo. Kant es esencial a la hora de pensar los fundamentos de la ciencia moderna y sus condiciones de posibilidad. Entre sus obras más importantes podemos nombrar: “Crítica de la Razón Pura”, “Crítica de la Razón Práctica”, “Crítica del Juicio”, “Metafísica de las Costumbres”, “¿Qué es la Ilustración?”, y “La Paz Perpetua” entre otras.  

Luego de haberse despertado del sueño dogmático gracias a la lectura de las obras de Hume, Kant buscará fundamentar el funcionamiento, y en última instancia la posibilidad de la ciencia y del conocimiento. Para esto hablará de trascendentales. En el léxico kantiano un trascendental es la condición de posibilidad del conocimiento. 

Fruto de estas reflexiones surgirá su obra más importante, a saber, la Crítica de la Razón Pura. Para Kant “crítica” significa someter la razón a su propio tribunal para, de esta manera, juzgar las condiciones de posibilidad de dicha razón en cuanto a la producción de conocimiento. La razón se cuestionará formulando las siguientes preguntas: ¿Qué puedo conocer? ¿Qué debo hacer? ¿Qué me está permitido esperar? ¿Qué es el hombre? Todas estas preguntas apuntan a los límites, alcances y posibilidades de la misma razón.

Decíamos entonces que en la Crítica de la Razón Pura este autor explica la estructura del Sujeto Trascendental, en otras palabras, el hombre y aquella estructura interna que le permite conocer; y el proceso de conocimiento. 

La Crítica de la Razón Pura está dividida en tres partes: en primer lugar, la Estética Trascendental, correspondiente a la sensibilidad del sujeto cognoscente, allí Kant desarrolla las formas puras de la sensibilidad, a saber, espacio y tiempo, que constituirán los fenómenos. En segundo lugar, la Analítica Trascendental, correspondiente al entendimiento, en el cual el autor ubica...
...las categorías que le servirán al sujeto para relacionar fenómenos. Por último, en tercer lugar, la Dialéctica Trascendental, correspondiente a la razón, en donde Kant ubica las ideas de Dios, Hombre y Mundo. 

Así como la Crítica de la Razón Pura trata el problema del conocimiento, cuyo objeto es la verdad, la Crítica de la Razón Práctica trata el problema ético, cuyo objeto es el bien, y la Crítica del Juicio el problema estético, cuyo objeto es la belleza. Ahora bien, el objeto de conocimiento o la cosa exterior al sujeto es algo compuesto por algo que pone el sujeto, el fenómeno constituido por las formas puras de la sensibilidad y algo que se le escapa al sujeto y que es imposible conocer, a saber, el noúmeno o la cosa en sí. 

Para Kant, la ciencia y el conocimiento han de estar fundamentados en los juicios y estos en los conceptos ya que por su universalidad son la condición de posibilidad de todo juicio. La filosofía será entonces la búsqueda del fundamento, en otras palabras, la búsqueda de las condiciones de posibilidad y legalidad de las ciencias. 

Existen según este pensador dos tipos de juicios, los “analíticos”, cuyo predicado se encuentra contenido en el sujeto, justificándose mediante el principio de identidad (S = P). Como consecuencia de esto estos juicios no amplían el conocimiento y por lo tanto no son muy útiles para la ciencia. Los juicios analíticos no se obtienen por medio de la experiencia sensible, son a priori y se caracterizan por ser universales y necesarios. El segundo tipo de juicio son los “sintéticos”, en los cuales el predicado no está contenido en el sujeto y por esto mismo posibilitan la ampliación del conocimiento. Los juicios sintéticos se obtienen por medio de la experiencia sensible, es decir por medio de las formas puras de la sensibilidad, espacio y tiempo. De allí que sean a posteriori y, en contraposición a los analíticos son particulares y contingentes. 

Por no posibilitar el avance del conocimiento los juicios analíticos no sirven a la ciencia al igual que los juicios sintéticos por ser particulares y contingentes. Kant necesita un tipo de juicio que tenga la universalidad y necesidad de los juicios analíticos y la posibilidad de ampliación del conocimiento que brindan los juicios sintéticos. De esta forma surgirán los “juicios sintéticos a priori”, los cuales serán universales y necesarios a la vez que posibilitarán la ampliación del conocimiento fundando y construyendo las ciencias como resultado de la constitución de un objeto de conocimiento distinto del sujeto cognoscente. Estas ciencias fundamentales serán para Kant la matemática y la física. 


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