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viernes, 28 de mayo de 2010

San Anselmo de Canterbury (1035-1109)

Monje benedictino nacido en Aosta, que llegó a la dignidad de Arzobispo de Canterbury en el año 1093. Es muy conocido por el denominado argumento ontológico, una prueba de demostración de la existencia de Dios que luego sería utilizada por otros filósofos posteriores. Demostración desarrollada, junto con un análisis de la naturaleza divina, en sus obras más conocidas: Monologium y Proslogium.

Para San Anselmo existen dos fuentes de conocimiento. Por un lado la fe en las verdades reveladas; y por otro lado la razón. Representa el máximo esfuerzo de conciliación entre la fe y la razón. Siguiendo en cierto punto el pensamiento agustiniano, adopta el principio de San Agustín de “creer para comprender”. De esta manera toda especulación deberá regirse por dicho principio. Primero la fe y luego la razón. Solo por medio de la fe puede ser el saber plena evidencia y verdad. La verdad solo existe porque existe una verdad suprema y absoluta, que no es otro que Dios, que fundamenta el saber.

Dado este intento de conciliación entre la fe y la razón, va a intentar demostrar racionalmente la revelación. En el Monologium San Anselmo determina el saber que posee la razón acerca de Dios por medio de la teoría platónica de la participación. Es decir que, a partir de cualquier objeto se llega hasta la existencia de un ser supremo y absoluto que posibilita la existencia de todas las cosas. Un ser supremo que, justamente por ser supremo es incausado y subsistente en sí mismo.

En el Proslogium San Anselmo desarrolla la prueba ontológica de la demostración de la existencia de Dios. No parte de la realidad dada sino de la idea que de Dios tiene el pensamiento. Los pasos que despliega en dicha prueba ontológica son...
...los siguientes: Dios es lo más grande que puede pensarse; no puede ser simplemente concebido o pensado; ya que el ser más grande posible no puede estar solo en el pensamiento; si estuviera en el pensamiento solamente, sin poseer realidad, no sería el más grande posible; por lo tanto necesariamente Dios tiene que existir.

La prueba de la existencia de Dios se funda, en primer lugar, en la esencia de Dios, es decir, en su ser infinitamente real; y en segundo lugar, en la noción que tiene la inteligencia humana acerca de Dios. Esta prueba ha sido utilizada con diversas variantes a lo largo de la historia siendo su validez cuestionada ya en vida del mismo San Anselmo por un contemporáneo suyo llamado Gaunilo. Para San Anselmo es imposible que un ser finito piense en un ser infinito sin la ayuda de este último. Gaunilo afirmaba la imposibilidad de que la realidad de Dios pueda ser deducida de la nada ya que nada puede afirmarse o negarse de su esencia.

Según Gaunilo, el paso de la idea a la existencia puede conducir a la afirmación de la realidad de cualquier cosa que pueda ser pensada. San Anselmo responde a esto que el argumento ontológico solo puede ser aplicable a Dios y no a los demás seres por su carácter finito.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

sabemos que existe Dios porque tenemos la idea de un ser 'perfecto'

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