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sábado, 24 de diciembre de 2011

Felices Fiestas 2011-2012


Como todos los años, las fiestas son tiempo de reunión y de compartir con otros, sobre todo con nuestros seres más queridos. Les deseo a todos los lectores de este espacio, la paz tan necesaria en nuestro mundo acelerado, el trabajo en una sociedad global que ha perdido de vista el bien común en favor de unos cuantos, la felicidad que, como diría Aristóteles, es el fin último del hombre, y la esperanza de que todos estos deseos se hagan realidad. Gracias por compartir este año junto a El Juego de Filosofar.


¡¡¡Felices Fiestas!!! 

sábado, 17 de diciembre de 2011

La imaginación olvidada

Muchacha en la ventana - S. Dalí

"...la estrechez de miras y la intolerancia de la gente sin imaginación son igual que parásitos. Provocan cambios en el cuerpo que los acoge y, mudando de forma, se reproducen hasta el infinito". 
Haruki Murakami 

Muchas veces nos olvidamos de la importancia de la imaginación en nuestras vidas como seres humanos. La infravaloramos y a veces también la despreciamos. Quizás porque la damos por sentado. La imaginación, aquella facultad cognoscitiva del alma sensitiva, según los clásicos, es un elemento indispensable a la hora de hacer ciencia, por ejemplo. Es a través de la imaginación, y gracias a ella, que el científico puede elaborar una hipótesis que luego deberá ser contrastada empíricamente o demostrada racionalmente. Es también a través de la imaginación que el hombre puede intentar dar respuestas, o al menos ensayarlas, a problemas que se le presentan en la vida cotidiana, desde lo más simple a lo más complejo. Es gracias a la imaginación que aprendemos. Pensemos por ejemplo como aprendimos los números y las operaciones básicas. Imaginando manzanas, naranjas, etc. y como las manzanas se suman con las manzanas y las naranjas con las naranjas.

La imaginación juega un papel muy importante en nuestras vidas. Es la que nos permite soñar y proyectar nuestros deseos, la que nos impulsa a buscar, explorar y conocer. La imaginación incentiva la curiosidad. Desde la literatura y las diversas expresiones artísticas la imaginación nos permite volar a otros tiempos y lugares, a cualquier parte. Nos transporta a situaciones idílicas que nos dejan escapar un poco de la realidad que algunas veces nos agobia. Gracias a ella es posible moverse sin moverse, envejecer sin envejecer, ser feliz sin serlo, sufrir sin sufrir verdaderamente, etc. Pensemos por un momento en las aventuras de Julio Verne en las que sus personanes iban hasta la luna y volvían, o se sumergían en las profundidades del océano o del centro de la tierra, mucho antes de que algunas de estas hazañas fuesen posibles. Y nosotros, lectores, acompañabamos a Verne y a Barbicane, al Capitán Nemo y a Lidenbrock, a través de la imaginación, en todas estas aventuras. Todas las grandes creaciones artísticas han pasado primero por la imaginación de sus creadores para luego ser plasmadas en la realidad material del mundo en el que habitamos.

Para la filosofía moderna la imaginación ha sido una herramienta importantísima. Ha sido a través de ella que los pensadores han creado sus sistemas filosóficos, aunque siempre tratando de dar respuesta a problemas concretos de la realidad. Es que la imaginación nos da una cierta libertad que trasciende el espacio y el tiempo en el que estamos de alguna manera contenidos. La imaginación nos da alas, suelta, libera nuestro intelecto y nuestros deseos y nos transporta a un lugar sin consecuencias reales, a un lugar en el que podemos soñar libremente lo que queramos. Un sitio en el que podemos jugar a lo que nos plazca. Un momento en el que, en alguna medida, seguimos siendo niños. No olvidemos que fue gracias a la imaginación que nos entretuvimos muchas veces en nuestra niñez. Con un palo de escoba podíamos hacer un caballo, o con unas maderitas...

domingo, 13 de noviembre de 2011

Reflexiones desveladas sobre la libertad

Es curioso como el entorno nos va llevando de alguna forma a ciertas situaciones que no necesariamente son perjudiciales para nosotros mismos, pero que influyen en nuestra identidad personal y en nuestra manera de comprender  y relacionarnos con el mundo. Quiero decir esto en el buen sentido, es decir, no en el de condicionamiento o influencia negativa, sino simplemente en el sentido de motivación o, porque no también, estímulo y hasta exigencia. Las situaciones y los otros nos interpelan continuamente demandando algo de nosotros. No es lo mismo vivir en la comodidad de lo "seguro" y "estable", que en la incertidumbre de lo fugaz e inestable. Sírvanos para pensar sobre esto Darwin. Para este pensador, el medio ambiente obliga o fuerza, en alguna medida, a las diferentes especies que habitan nuestro planeta para evolucionar. La evolución entonces es una respuesta a una pregunta externa con respecto a la especie que evoluciona.

Pregunto entonces, ¿cuántas cosas que hacemos,  las hacemos en realidad como respuesta a una exigencia que nos viene de fuera? La respuesta es casi instantánea, muchísimas. ¿Esto es malo? No necesariamente, ya que a través de estas inquietudes vamos cambiando y mejorando. Por ejemplo, podríamos pensar que este espacio de reflexión surgió no por una inquietud interna del que escribe sino por una "necesidad" de estar a la altura de los tiempos. Ensayar una respuesta simple a la cuestión de si fue motivación interna o externa sería reducir en extremo la cuestión. Digamos simplemente que a la hora de tomar decisiones intervienen varios factores, no solo los internos, sino también los externos, como por ejemplo la competencia, y asociados a ella, la actualización, la moda, la aceleración del tiempo contemporáneo, etc.

Es posible decir mucho en torno a la cuestión de la libertad. Pero no es mi intención aquí ponerme a repetir pensamientos de otros sino animarme y animarnos a reflexionar por nuestra cuenta, a partir de los elementos de que disponemos.

La pregunta es entonces: ¿Qué es la libertad para mí? Pues bien, la libertad es esa partícula de tiempo en la que todo es posible. Esta posibilidad es susceptible de ser dividida en dos opciones, a saber, lo que finalmente elijamos y lo demás. Este instante es un “lugar” entre las causas, factores, estímulos y condicionantes que no llevan a estar suspendidos en ese momento de decisión o indecisión; y las consecuencias encerradas en dicha elección. Me animaría a decir que es casi imposible determinar absolutamente las causas que ubicaron a un sujeto frente a una situación de elección determinada, de la misma manera que es muy poco probable discernir acabadamente las consecuencias de esa opción realizada.

La libertad es ese instante de vacío y soledad en el que el hombre se encuentra solo consigo mismo y nadie más frente a, por lo menos, dos caminos, independientemente de las causas que lo llevaron ahí y las consecuencias que el camino que elija tengan para sí mismo y para los otros. En ese instante en el que pareciera que...

miércoles, 26 de octubre de 2011

¿Somos verdaderamente libres?




Toda nuestra vida contemporánea se fundamenta, supuestamente, en un solo principio, a saber, la libertad. ¿Qué es la libertad? ¿Es algo natural o construido por el hombre? ¿Es un derecho? ¿Es un derecho adquirido o es necesario luchar para alcanzarlo y conservarlo? Vamos por parte.

En primer lugar, la libertad es algo casi imposible de definir. Podríamos ensayar una definición afirmando que la libertad es una disposición del hombre a ejercer esa capacidad que posee de elegir independientemente de ciertos factores. Quiero decir con esto que el hombre puede elegir entre dos o más opciones sin ningún condicionante, interno y/o externo, y más allá de que sepa que aquello que está eligiendo no es algo aceptado por la mayoría. En otras palabras, la libertad posibilita al hombre el ir contra la corriente, contra el orden natural establecido como así también contra el orden social establecido. Otro capítulo aparte son las consecuencias del ejercicio de la libertad.

La libertad en contraposición al destino ha sido el gran tema de reflexión de los griegos expresado en el pesimismo de sus “tragedias”. Pensemos en los grandes héroes que luchan contra un destino aplastante sin lograr escapar definitivamente de sus garras. Héroes que desafían el destino tratando de engañarlo de todas las maneras posibles y sin embargo al final ese destino temido termina haciéndose realidad. De allí el nombre de “tragedias”. La tragedia radica justamente en la lucha infructuosa del hombre contra su propio destino. Para los antiguos griegos no había libertad sino una especie de ilusión de libertad. Todos los caminos terminaban conduciendo a un mismo lugar. Pero el hombre puede romper con la libertad la relación necesaria y natural de causa y efecto.

Con la irrupción del judeo-cristianismo en la historia de la humanidad cambia la manera de comprender al mundo, a la historia, al hombre y a la mismísima libertad. Según el Génesis, primer libro de la Biblia, el hombre fue creado por Dios a su imagen y semejanza. Este parecido con el creador radica en su ser racional, dotado de inteligencia y voluntad, y en su libertad. Hasta tal punto el hombre es libre que, continuando con el relato bíblico, poco después de haber sido creado el hombre elige desobedecer a Dios, elige darle la espalda a aquel de quien depende su existencia. Esta manera de comprender la libertad es casi, por no decir totalmente, radical. El hombre puede elegir cualquier cosa, es absolutamente libre. Puede elegir su propio camino a pesar de que esto atente contra sí mismo. He aquí lo maravilloso de esta manera de comprender la libertad.

Sin entrar en demasiados detalles diremos que clásicamente se ha entendido la libertad como aquella facultad que posee el hombre fundamentada en la voluntad e iluminada o guiada por la inteligencia. La inteligencia orientaría a la voluntad a elegir lo que entiende que es bueno para el hombre. Ahora bien, la inteligencia...

jueves, 15 de septiembre de 2011

Efecto google: ¿click, memoria o inteligencia?

Hace tiempo que se está hablando en la red sobre el "efecto google" y por una razón u otra no he podido sentarme a escribir algo sobre ello. ¿Qué es esto del "efecto google"? Pues bien, todos sabemos qué es google, al menos desde la práctica. Muchos tenemos la página del conocido buscador como página de inicio predeterminada y buscamos allí toda la información que necesitamos. Podríamos decir que este, o cualquier otro buscador, ya que en definitiva el efecto no es solo de google sino de todos los buscadores de la red y la red misma, son una puerta de acceso privilegiada a la información. He aquí el núcleo de la cuestión.

El "efecto google" que yo llamaré "efecto buscador", que aunque sea menos significativo es más preciso, produciría en la mente de las personas que los utilizan un déficit en la memoria según un estudio realizado en la Columbia University y publicado en la revista Science. En resumen, el estudio afirma que aquellos sujetos que fueron conscientes de la posibilidad de acceder más tarde a la información en la red de manera rápida y sencilla no retenían los datos aportados en el experimento, de la misma manera que aquellos que no eran conscientes de esto.

Lejos quedó el tiempo en que nos perdíamos en bibliotecas, hemerotecas, pinacotecas, mapotecas, etc. para buscar aquel dato que necesitábamos, aquellos que nos intrigaba y nos daba curiosidad. La búsqueda casi romántica en índices, ficheros, listas y estantes quedaron en el pasado. Ahora podemos acceder a casi todo por medio de un click. Así de sencillo. Y esto estaría perjudicando nuestra capacidad para recordar cosas.

Ahora bien, ¿esto es bueno o malo? No lo sé con certeza. Quizás deberíamos preguntarle a un especialista en el campo de la memoria. Sin embargo, a mí me condujo a pensar sobre los desafíos que plantea este "efecto buscador" en la educación. Si decimos que es posible acceder a la información de manera casi instantánea, ya no solo desde una computadora en el trabajo, la escuela o el hogar, sino también...

sábado, 10 de septiembre de 2011

Søren Aabye Kierkegaard, el filósofo de la angustia

Filósofo y teólogo danés nacido de una familia adinerada en la ciudad de Copenhague el 5 de mayo de 1813 y fallecido en el mismo lugar el 11 de noviembre de 1855. Su pensamiento, al igual que el de Nietzsche, surge como reacción a la “totalidad” del pensamiento hegeliano. En su juventud tuvo una marcada formación humanista y religiosa siendo instado por su padre a convertirse en pastor. Es considerado el padre del existencialismo. Su filosofía influyó el pensamiento de autores como Sartre y Heidegger, entre otros.

Kierkegaard juzgó erróneo el intento de Hegel de compatibilizar la filosofía y el cristianismo, tornando a este último en una manifestación del Espíritu Absoluto, aborreciendo todo sistematización y por consiguiente oponiéndose radicalmente al hegelianismo. De esta manera buscó fundamentar su pensamiento espiritualmente, autodenominándose como un autor religioso. Dirá que la fe no es solo objeto de conocimiento sino también materia de vida. La verdad es aquello que es de y para la vida siendo el auténtico problema de la filosofía la cuestión interior del propio “yo” individual. La misión de la filosofía será el esclarecer el significado personal, el conocimiento de la propia condición y destino.

La existencia es lo único real para este autor. La razón abstracta es incapaz de captar esto. Así es que toda realidad es particular, individual y finita, careciendo de existencia lo general y universal. Propone como alternativa a la dialéctica hegeliana “lo uno o lo otro”. Si la verdad es existencia no puede albergarse en un sistema. El hombre necesita encontrar la verdad de su propia existencia ya que la verdad es subjetividad. La verdad se encuentra ligada a la vida en oposición a la lógica; es particular, concreta e individual al igual que la existencia. Al ser vida no afecta el contenido objetivo de la verdad expresando a la vez su carácter vital. El sujeto no solo conoce la verdad sino que también la abraza y se compromete con ella.

La verdad religiosa es el arquetipo de toda forma de verdad definiéndose por su carácter subjetivo. Es la verdad del sí mismo, siendo la propia existencia no objeto de contemplación sino de realización. El autor entiende existencia como subjetividad o camino hacia la subjetividad, como interiorización progresiva del sujeto que se hace consciente de su singularidad y de su destino como individuo.

El hombre es plenamente existente cuando trasciende el anonimato de lo general, de la masa y toma sobre sí, con responsabilidad y determinación, el peso y la dirección de su vida. En esto consistirá para Kierkegaard la existencia auténtica: el ser uno mismo en todos sus actos. Otro es el caso de la existencia inauténtica. En esta última el hombre se convierte en un ser anónimo, ignorante de sí mismo, no solo cuando vive disuelto entre los otros sino también cuando se vuelca al conocimiento de la infinidad de objetos, tornándose en un observador o puro contemplador objetivo. La verdadera humanidad consistirá, para este pensador, en ser cada vez más individuos.

Ahora bien, la existencia más auténtica de todas, la más acabada, será la relación del hombre con Dios, ya que en ella el hombre se encuentra...

sábado, 13 de agosto de 2011

Redes sociales y poder - Un conflicto en ciernes

Como era de esperar los gobiernos y los centros de poder finalmente cayeron en la cuenta de que las redes sociales, como así también internet, pueden ser un instrumento de poder muy importante. Quizás ya lo sabían y solo ha tomado estado público luego de las diversas manifestaciones de poder que se han producido a lo largo y a lo ancho del mundo gracias a las convocatorias posibilitadas por las redes sociales como Facebook y Twitter entre las más importantes. Podemos encontrar como ejemplo la utilización de las redes sociales en la revuelta de Egipto a comienzo de año, la reunión de los indignados en la Puerta del Sol en Madrid y en muchos otros lugares de España, o más próximo en el tiempo, las protestas en Londres y las marchas de los estudiantes en Chile.

Las redes sociales lejos de ser solo lugares de reunión entre amigos para compartir fotos o acordar salidas y lugares de encuentro, espacios para compartir estados de ánimo, para desahogar penas o compartir alegrías, para pasar información y datos interesantes de la red, se han convertido en una herramienta política y los gobiernos se han percatado de ello.

Internet en general y las redes sociales en particular nos permiten compartir información en tiempo real y comunicarnos libremente tanto desde un punto del globo al otro como con el vecino que tenemos al lado. Son un medio de comunicación privilegiado en el cual las personas podemos expresar libremente nuestra opinión sobre algo con la posibilidad de que ese algo llegue a algún lugar en el que tenga alguna repercusión real. Podríamos decir que el eco que producen nuestras palabras en internet tiene un comienzo pero no sabemos ni donde ni cuando termina.  Y hay palabras que muchas veces molestan, sobre todo cuando socaban el poder de alguien.

Si pensadores como Voltaire, Diderot, Rousseau, Montesquieu, o cualquier otro ilustrado o simplemente moderno, estuvieran vivos sentirían seguramente una doble sensación. Por un lado, una satisfacción al ver concretado su deseo más profundo, a saber, la libertad y el acceso a la información y al conocimiento que permite la internet y las redes sociales, aunque faltara extender este derecho...

martes, 19 de julio de 2011

Nietzsche y el valor de la vida

La vida es un instinto de desarrollo, de supervivencia, de acumulación de fuerzas, de poder.

Friedrich Wilhelm Nietzsche fue un filósofo y filólogo alemán nacido en la ciudad de Röcken el 15 de octubre de 1844 y fallecido en la ciudad de Weimar el 25 de agosto de 1900 a los 55 años. Es considerado uno de los pensadores más influyentes de los últimos tiempos dando origen a varias líneas de pensamiento posteriores. Su pensamiento se caracteriza por la crítica, en algunos casos despiadada, de la cultura y el pensamiento reinante en su época. Su frase más conocida es la que pronuncia uno de sus personajes en “Así habló Zaratustra” y “La gaya ciencia”, a saber, ‘Dios ha muerto’. A partir de esta sentencia Nietzsche caracteriza de manera profunda y exacta la realidad del pensamiento occidental moderno y determina su filosofía. Donde no hay dios, no hay sentido ya que con la divinidad ha muerto la razón y junto con ella el sentido.  Muchas son las obras de este pensador. Entre las más conocidas podemos nombrar, además de las antes mencionadas: “El ocaso de los ídolos”; “El anticristo”; “Sobre la verdad y la mentira en sentido extramoral”; “Humano demasiado humano”; “La genealogía de la moral”; “Más allá del bien y del mal”; y “Ecce homo”.

La idea central del pensamiento de Nietzsche es la vida. Esta es comprendida en función de un sentido objetivo trascendente aunque, en realidad, la vida, según este pensador, es sinsentido, es nihilismo. La vida ha de ser comprendida como eterno retorno de lo mismo, como voluntad de poder, como momento del ultrahombre o superhombre, como transvaloración de los valores. El hombre necesita dar sentido a la vida creando valores. Si dios ha muerto entonces no hay verdad, ni fundamento, ni sentido, ni moral, ni libertad, ni razón. Solo hay nihilismo.

La metafísica afirmaba la realidad de un mundo suprasensible. Ahora bien, la muerte de dios significa que el mundo y la creencia metafísica se han desmoronado y que la filosofía occidental entendida idealistamente ha llegado a su fin. Significa además que no hay orden ni finalidad sino caos, obligando al hombre a convertirse en dios. La muerte de dios es el paso previo y necesario para instaurar una nueva moral, una moral del hombre fuerte que no conoce normas y prohibiciones. Es necesaria la negación de dios para...

miércoles, 29 de junio de 2011

El valor del tiempo y sus distintas experiencias


Aprovechad el tiempo que vuela tan aprisa; el orden os enseñará a ganar tiempo.”
Johann W. Goethe

Considerando las diferencias geográficas, históricas, y culturales entre los distintos pueblos que habitan la tierra, es casi una generalidad el hecho dual de considerar paradojicamente al tiempo como algo acotado a la vez que ilimitado. Quizás tenga también que ver con la edad del sujeto que reflexiona sobre este tema. No es lo mismo la concepción de tiempo que tiene un niño, que un joven, un adulto o un anciano. Las apreciaciones van cambiando, tal vez por dos cuestiones. Primero porque el tiempo naturalmente se va acabando, y lo segundo y más importante, el hombre, a medida que el tiempo “pasa” toma conciencia de que está “pasando”, y coloco entre comillas “pasa” porque el que pasa no es el tiempo por la vida del hombre sino el hombre por el tiempo.

En este tomar conciencia del “paso” del tiempo el hombre se da cuenta de que este no es algo de lo que dispone durante una duración prolongada, casi infinita, sino todo lo contrario. El tiempo es un recurso escaso. Y no solo esto, además no es renovable. Lo que pasó, pasó, lo dicho, dicho está, lo hecho también. Y lo que quedó en el pasado permanece fijado en la historia sin posibilidad alguna de cambio. Ahora bien, esto no implica que el hombre luego, consciente e intencionalmente cambie la interpretación de determinados hechos o simplemente los anule. Pero esa es otra historia.

El niño prácticamente no es completamente consciente del tiempo. Sabe que existe y su vida se encuentra marcada por él, pero no le preocupa al menos a largo plazo. Las preocupaciones del niño en relación al tiempo giran en torno a lo inmediato, como por ejemplo, que comer, que jugar, la prueba o tarea para el colegio, etc. 

El caso del joven es distinto. Comienza a tener una conciencia más profunda del tiempo. Es como si su experiencia del tiempo se acelerara a la vez que empiezan a recaerle sobre sus espaldas decisiones que afectarán su futuro. Al joven le ocurre algo curioso, a saber, le afecta el futuro a la vez que no puede aceptarlo. Quisiera ser libre para tomar todas las decisiones que quiera, pero esto le asusta. Es un niño-adulto que quisiera ser en algunas ocasiones más niño que adulto y en otras más adulto que niño.

El adulto ya tuvo que hacerse cargo de su tiempo y de las decisiones que ha tomado y continúa tomando. Le preocupa el futuro pero, en principio, está más organizado que el joven. Es común entre los adultos el uso de la agenda como una herramienta para aprovechar el tiempo lo mejor posible. Le preocupa la estabilidad o rutina y lo que subyace a ellas, es decir, la seguridad. Empieza a ser consciente...

sábado, 11 de junio de 2011

Karl Marx (1818-1883) Capital y revolución

Pensador alemán nacido el 5 de mayo de 1818 y fallecido en la ciudad de Londres el 14 de marzo de 1883. De origen judío fue obligado a abrazar el protestantismo cuando era joven. Comenzó sus estudios de derecho en la Universidad de Bonn dejándolos más tarde para seguir filosofía en la Universidad de Berlín. Se doctoró en Jena en 1841 con un trabajo sobre la Diferencia entre la filosofía de la naturaleza de Demócrito y la de Epicuro. Es considerado el padre del marxismo y fundamento del comunismo.

Desde sus comienzos se sintió interesado por las cuestiones sociales de su época. Ya en París, 1844, conoce al que será su amigo, Friedrich Engels, con el que escribirá el Manifiesto del Partido Comunista. Otro de sus escritos más importantes es El Capital. Luego pasa por Bruselas, Colonia, y llega finalmente a Londres. Es en las salas de lectura del Museo Británico que escribe las páginas de El Capital.

Marx sale de la dialéctica hegeliana, de la “caja fuerte teórica” del sistema concebido por Hegel, introduciendo la dialéctica en el mundo real de los hombres. El marxismo no será, entonces, una nueva teoría sino una exigencia e instrumento de transformación del mundo desde sus mismos fundamentos. En otras palabras, praxis como solución a los problemas que la teoría no podía resolver. Su propósito fue, luego de leer a Hegel y a sus discípulos, terminar con el idealismo. “[llegué a] buscar la idea en la realidad misma”.

El ateísmo del que habla el autor no es una consecuencia de su pensamiento sino una premisa. Por lo tanto el hombre debe tomar conciencia que él es la divinidad suprema. Donde el creyente dice Dios, el filósofo dice hombre. La existencia de Dios, dirá Marx,  es una existencia meramente imaginada, según Feuerbach es proyección ilusoria del hombre. De esta forma, la razón es atea, y en contraposición, la sinrazón es creyente. La tierra universal de la razón es la región donde Dios deja de existir.

El marxismo tiene una concepción de naturaleza y de hombre como un ser de necesidades a escala material que encuentra en la naturaleza el elemento de su satisfacción, relacionándose con ella mediante el trabajo. Ahora bien, el egoísmo induce a determinados hombres a adueñarse de la naturaleza y de los instrumentos de trabajo y producción teniendo como consecuencia el “pecado original”, esto es, la propiedad privada. La historia ya no es ascendente sino al contrario, descendente. El hombre no está por hacerse como en Hegel sino que ya está acabado y la historia lo ha ido destruyendo. Para recuperar al hombre en su plenitud habrá que dar vuelta el sistema. El comienzo será entonces la supresión de la propiedad por parte del proletariado.

La crítica marxista tiene por objeto la realidad de la “alienación”. No la conciencia como en Hegel sino el hombre concreto y real oprimido por el sistema capitalista. Alienación significa pérdida real del hombre, limitación. Por consiguiente, no se tratará de superarla sino de suprimirla.

Este pensador enuncia cuatro tipos de alienación, a saber...

sábado, 21 de mayo de 2011

#SpanishRevolution Las voces de los indignados

Los manifestantes españoles que se congregaron el 15 de mayo en la Puerta del Sol han recibido varios nombres entre los cuales encontramos “15M” y “Toma la plaza”, pero quizás el nombre que mejor les cabe es el de los “indignados”.

Bajo el lema de “Democracia real ya” los “indignados” piden una reforma política y social profunda, un “reseteo” del sistema en pos de los clásicos ideales de libertad, igualdad,  progreso, y de solidaridad, libre acceso a la cultura, sostenibilidad ecológica y de desarrollo. En última instancia, el bienestar y la felicidad de las personas frente a un sistema que ha dado y continúa dando pruebas de sus vicios y su inequidad.

El manifiesto extraído de la página: http://tomalaplaza.net/ dice lo siguiente:
¿Quiénes somos?

Somos personas que hemos venido libre y voluntariamente, que después de la manifestación decidimos reunirnos para seguir reivindicando la dignidad y la conciencia política y social.
No representamos a ningún partido ni asociación.
Nos une una vocación de cambio.
Estamos aquí por dignidad y por solidaridad con los que no pueden estar aquí.

¿Por qué estamos aquí?
Estamos aquí porque queremos una sociedad nueva que dé prioridad a la vida por encima de los intereses económicos y políticos. Abogamos por un cambio en la sociedad y en la conciencia social.
Demostrar que la sociedad no se ha dormido y que seguiremos luchando por lo que nos merecemos mediante la vía pacífica.
Apoyamos a los compañer@s que detuvieron tras la manifestación, y pedimos su puesta en libertad sin cargos.
Lo queremos todo, lo queremos ahora, si estás de acuerdo con nosotros: ¡ÚNETE!
“Es mejor arriesgar y perder que perder por no haber arriesgado”


Se puede completar este manifiesto con la lectura del Manifiesto "Democracia real ya" en la página http://democraciarealya.es/?page_id=88

Este fenómeno, que algunos diarios mundiales comparan con el mayo francés, ha tenido un eco admirable en muchos puntos de la misma España y del resto del globo. Lo llamativo no es esto, o al menos no deberíamos extrañarnos por ello. Es ingenuo pensar que...

miércoles, 18 de mayo de 2011

Hans-Georg Gadamer (1900-2002)

Filósofo alemán nacido en Maburgo el 11 de febrero de 1900 y fallecido el 13 de marzo de 2002 en Heidelberg. En su juventud estudió con Heidegger, entre otros. Fue profesor en Leipzig, Frankfurt y Heidelberg. Entre sus obras más importantes podemos encontrar Verdad y Método cuyo propósito será la exploración hermenéutica del ser histórico, especialmente en la tradición del lenguaje.

El objeto de la hermenéutica para Gadamer es poner de relieve lo que podría llamarse el “acontecer” de la verdad y el método que debe seguirse para develar este acontecer. La hermenéutica es un acontecer histórico, un acontecer de la tradición.

Para este autor el problema central de la filosofía consiste en la posibilidad de salir de la objetividad planteada a partir del modelo físico-matemático propuesto por la filosofía y la ciencia moderna y su concepción de sujeto. Un intento de respuesta será la “intersubjetividad” entendida como relación, como ser con el y los otros, como alteridad y lenguaje. A partir de esto es posible comprender la importancia de la intersubjetividad en la constitución del mundo y del lenguaje.

El avance o progreso del planteo posmoderno en relación a la modernidad es la noción de intersubjetividad. La aparición del otro en el horizonte de comprensión del hombre como modo de superación del solipsismo moderno. Al considerar al otro como problema o como reflejo de uno mismo es imposible salir del paradigma de la razón moderna centrada en un sujeto autónomo y este es justamente el propósito del pensar posmoderno.

Gadamer continúa el camino abierto por Heidegger de la hermenéutica ontológico-histórica, siendo su principal interés el acontecer lingüístico de la tradición. La hermenéutica será entonces, según este pensador, el examen de las condiciones en que tiene lugar la “compresión” como acontecer, como relación, para lo cual es imprescindible el lenguaje.

En el siglo XX la hermenéutica produjo una revolución, una inversión de la mano de Heidegger. El debate epistemológico entre “explicación” y “comprensión” era erróneo porque era inexistente ya que la “comprensión” no es un modo de conocer sino un modo de ser. De esta manera la epistemología queda invertida desde...

domingo, 8 de mayo de 2011

Un mundo de apariencias múltiples

La filosofía, al igual que la ciencia, ha buscado la unificación de todo saber, la superación de la multiplicidad en vistas a adquirir conocimiento, sabiduría. Para esto el hombre ha intentado por todos los medios a su disposición la reunión de la multiplicidad por medio de ideas o conceptos, ordenando, catalogando la variedad de objetos y fenómenos que existen.

El hombre busca la claridad, necesita la claridad para poder conocer. Es imposible para el ser humano descifrar un todo desordenado y caótico, y para esto fue creando distintos métodos que le fueron posibilitando su cometido, el conocimiento y transformación de la realidad para su propio beneficio.

Hasta aquí todo bien. El problema surge justamente en esto último: “para su propio beneficio”. Y se pone peor aun cuando esto no es entendido para toda la humanidad sino solo para un grupo social o para un individuo en particular.

A que va todo esto. Pues bien, estas últimas semanas varias noticias han impactado y conmocionado al mundo en distintas formas y por diversos motivos. Una de estas noticias fue la beatificación del Papa Juan Pablo II que reunió en el Vaticano y alrededor del mundo a miles de fieles católicos. Sucedió también la boda real del principe William. Y Otra de estas noticias fue la muerte del terrorista más buscado de todos los tiempos, Osama Bin Laden.

Realmente paradójica esta última noticia por la manera en cómo se dio. Según la información que ha circulado, Bin Laden fue sorprendido en una mansión en Pakistán en la que habría estado viviendo hace un tiempo. Fue capturado y asesinado frente a su familia. Todo esto fue seguido atentamente por el gobierno de los EEUU incluido su presidente. Para la mayoría de los norteamericanos fue el logro del siglo la aprensión del terrorista más buscado, aunque si uno se pone a reflexionar las cosas no son tan básicas. Nunca son tan básicas y menos aún en política.

Fue llamativo que el premio nobel de la paz 2009 anunciara que habían asesinado a un ser humano, no importa quien sea, por orden suya. Interesante también su frase: “EEUU logra lo que se propone”, pura voluntad de poder. Quizás Platón no estaba tan equivocado al describir el mundo sensible en el que vivimos como un mundo de apariencias, una realidad múltiple y cambiante sin orden aparente. No hay quien resista archivo...

miércoles, 27 de abril de 2011

Ludwig Andreas Feuerbach (1804-1872)

Crítico de la religión, biólogo, antropólogo y filósofo alemán. Sus ideas sobre el materialismo tendrán un fuerte impacto en las reflexiones de Marx y Engels. Con la caída o crisis del hegelianismo, el surgimiento del espíritu positivista y cientificista y con la polémica de los hegelianos de derecha y de izquierda surge Feuerbach.

Este pensador presenta su pensamiento como fiel al de Hegel, aunque dirá que la doctrina hegeliana debiera estar apoyada sobre la auténtica realidad y no sobre el fantasma de la idea absoluta. El fundamento de lo real y el punto de partida del conocimiento han de ser la naturaleza. El espíritu y el pensamiento son, de esta manera según el autor, derivados de la naturaleza y no al revés.

Dirá también que el hombre por amor de sí mismo crea a Dios. En la religión el hombre se aliena a sí mismo, escindiendo de su esencia infinita y de su existencia real. El fin de la religión es satisfacer al hombre ya que el centro de toda religión es el hombre. El hombre es el único y verdadero Dios. La teología es, entonces, una verdadera antropología.

La meta de este hombre será la realización total de su esencia y su completa satisfacción. Pero no se dará en la religión sino en el Estado. El Estado es la realización total de la esencia humana, por esto la política es la nueva religión de la humanidad.

viernes, 8 de abril de 2011

Fantasía (1940) Sonidos, imágenes y filosofía

Obra maestra de la animación producida por Disney a mediados del siglo XX. A prima facie la película es una sucesión de 8 piezas de música clásica acompañadas por coloridas animaciones. Extraña y maravillosamente es una conjunción de imágenes y sonidos que dan sentido y trascendencia a la obra.

Según la misma introducción del film, se podrían dividir las piezas musicales en tres clases, a saber, aquellas que representan una historia, acompañadas obviamente por las imágenes; aquellas que solo muestran imágenes, es decir, un juego de luces y colores; y aquellas que son simplemente música.

El primer tema musical de la película es Tocata y fuga en Re menor de J. S. Bach. A partir de este momento ingresamos en un terreno bastante subjetivo, el del arte y la experiencia estética. Hecha esta salvedad podemos continuar. Las imágenes que acompañan a esta música comienzan mostrando un juego de luces y tinieblas haciéndome reflexionar sobre el amanecer o la creación, algo no tan descabellado si pensamos que es el comienzo de la película. Van surgiendo el firmamento y lo que parecieran ser estrellas. Aparecen luego formas de o informe. En fin, tendrán que verla o volverla a ver para interpretar la música y las imágenes por ustedes mismos.

El Cascanueces de Tchaicovski es interpretado en el segundo acto. Junto a la música es posible observar una representación de las cuatro estaciones. Hadas que dan vida con magia a la naturaleza van depositando el rocío de la mañana. Fíjese en esto “magia” como trasfondo del orden natural. Continuemos. Se observan también hongos bailarines, reflejos de flores y ondas en un estanque, peces dorados bailando, cardos interpretando un baile ruso. Luego las hadas traen el otoño, y junto con esto comienza la danza de hojas movidas por el viento. Finalmente las hadas...

lunes, 21 de marzo de 2011

Georg Friedrich Wilhelm Hegel (1770-1831) El Espíritu Absoluto

Filósofo alemán, nacido en la ciudad de Stuttgart el 27 de agosto de 1770 y fallecido en Berlín en 1831. Con él la filosofía alcanza la cumbre del idealismo. A partir de su filosofía comienza una nueva era en el pensamiento, a saber, aquellos que están a favor y aquellos que están en contra de esta manera de entender la realidad. De allí surge la denominada derecha e izquierda hegeliana. En respuesta a la filosofía hegeliana aparecerán también gran número de las filosofías posteriores como el materialismo dialectico de Marx, el existencialismo de Kierkegaard y luego de Sartre, el pensamiento antimetafísico de Nietzsche, y la crítica a la ontología de Heidegger entre otros. 

El propósito de Hegel será, a grandes rasgos, el de superar la separación entre finito e infinito, entre lo divino y lo humano. Una superación que no anule a ninguno de sus elementos por medio de la racionalización de la verdad revelada. Entenderá que el Absoluto no puede ser un infinito separado de lo finito ya que uno no es sin el otro. En Fichte el Absoluto era lo subjetivo producto de la identidad del “yo” consigo mismo. En Schelling el Absoluto era la identidad entre naturaleza y espíritu, fondo sin fondo vacío de contenido. En Hegel el Absoluto será la totalidad, en otras palabras, el infinito por y en lo finito, autoconciencia y autorreflexión, proceso e identidad que asume y conserva las diferencias. 

De esta forma lo finito no es otra cosa que un momento de lo infinito ya que el Absoluto, por ser proceso no es estático sino dinámico, no está dado sino que se va dando, brotando de sí, desplegándose y volviendo a sí. Así entendido lo Absoluto, la naturaleza y el espíritu humano son solo momentos del despliegue del Espíritu Absoluto, son solo instantes constitutivos del proceso de autoconocimiento del Espíritu Absoluto. El Absoluto es la totalidad, la única verdad y, por lo tanto, la única realidad. Su conocimiento consistirá en el reconocimiento de sus distintos momentos y en la conciliación de los contrarios. 

Hegel dirá que “Todo lo real es racional y todo lo racional es real”. Con esto marcará una identidad entre realidad y racionalidad identificando el despliegue lógico y necesario del Espíritu Absoluto con el despliegue de la realidad. La razón será el instrumento de autoconocimiento del Espíritu Absoluto y la filosofía será la ciencia por excelencia. Los principios fundamentales de la filosofía hegeliana podrían expresarse en: inmanencia del absoluto ya que es entendido como proceso; identidad de lo real y lo racional; y comprensión de la filosofía como sistema integral y totalizante. 
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viernes, 11 de marzo de 2011

Johann Gottlieb Fichte y Friedrich Wilhelm Joseph von Schelling

Fichte, filósofo idealista alemán nacido en la ciudad de Rammenau en 1762 y fallecido en la ciudad de Berlín en 1814, continuó con los planteos de Kant y fue precursor de Hegel.  

Para este autor la “cosa en sí”  planteada por Kant es inaceptable ya que limita la razón y la libertad del hombre. De esta forma dirá que es posible prescindir de la realidad o del mundo como mera sensación  optando por los contenidos de la conciencia, es decir, del yo. Los contenidos de la conciencia son la ciencia del mundo, en otras palabras, el conocimiento del mismo yo que deduce, desarrolla y dota de razón a la realidad. 

El “yo” es absolutamente primero, por esto se nomina a la filosofía de Fichte como idealismo del Espíritu Subjetivo, en contraposición al idealismo del Espíritu Objetivo de Schelling y al idealismo del Espíritu Absoluto de Hegel. Decíamos entonces que el “yo” es además condición de posibilidad de todo conocimiento conociéndose a sí mismo como producto de sí. El “yo” es acción, se hace, y en este hacerse se conoce y conoce el mundo que no es otra cosa que identidad. Sujeto es igual a objeto. El “yo” se autoposiciona como no yo, como yo finito, pura acción , libertad absoluta y pura voluntad sin determinación. Como consecuencia de esto obtenemos una supremacía de la Razón práctica por sobre la teoría, siendo la acción la que funda el conocimiento.  

De la misma manera que el conocimiento depende del “yo”, la moral estará íntima y necesariamente ligada a la pura voluntad de hacerse del sujeto cuyo fin será su autorrealización. La moral será única para cada sujeto reduciéndose a un sentimiento inmediato de su deber. El no yo, es decir el objeto, será un obstáculo a ser superado a la vez que posibilidad de dicho movimiento de superación. 

En cuanto a la religión, Dios, como ser infinito será inalcanzable por el yo finito.
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martes, 1 de marzo de 2011

Immanuel Kant (1724-1804) El idealismo trascendental (Segunda parte)

Para Kant hay objeto en tanto que un sujeto coloca o produce un objeto como objeto de conocimiento. Como habíamos dicho, el objeto no es noúmeno o cosa en sí sino que es fenómeno. Y por ser tal necesita necesariamente de un sujeto que lo constituya, que lo produzca. De allí que el conocer sea una actividad de síntesis, de unificación de lo múltiple, en la cual el sujeto atribuye al objeto caracteres que no le pertenecen a la cosa en sí produciendo el objeto de conocimiento. Estos caracteres son válidos cuando hacen referencia a lo sensible o al fenómeno sensible. El juicio presupuesto en todo acto de conocimiento, y por lo tanto en todo juicio, es “yo pienso”. 

Las formas puras de la sensibilidad, espacio y tiempo, no son conceptos sino que son intuiciones. El espacio es una intuición a prior que posibilita la experiencia externa del sujeto. Es la primera condición de ordenamiento de lo exterior y condición de objetividad de la experiencia. La ciencia fundamental que trabaja sobre el espacio es la Geometría. El tiempo es el supuesto de todo acontecimiento o fenómeno interno del sujeto a la vez que está presupuesto en la experiencia externa. Es necesario para que se dé el conocimiento  y la ciencia fundamental que trabaja sobre el tiempo es la Aritmética. 

En el entendimiento Kant ubica las categorías que utilizará el sujeto para relacionar fenómenos y constituir objetos de conocimiento a través de los juicios. El juicio será una actividad espontanea del entendimiento independientemente de la experiencia. Las categorías no se corresponden y por lo tanto no son causa del fenómeno aunque si del objeto de conocimiento. 

Los juicios pueden ser: según la cantidad: universales, particulares y singulares; según la cualidad: afirmativos, negativos e indiferentes; según la relación: categóricos, hipotéticos y disyuntivos; y según la modalidad: problemáticos, asertóricos y apodícticos. Las categorías son: según su cantidad: totalidad, pluralidad y unidad; según su cualidad: realidad, negación y limitación; según su relación: sustancia (accidentes), causalidad y comunidad; según su modalidad: posibilidad, existencia y necesidad. 

La intuición sin concepto es ciega, es como la materia sin forma, mientras que el concepto sin intuición es vacío, como la forma sin materia. La forma es el principio activo otorgado...

martes, 22 de febrero de 2011

Immanuel Kant (1724-1804) El idealismo trascendental (Primera parte)

Filósofo idealista alemán, nacido y fallecido en la ciudad de Königsberg. De corte netamente racionalista en sus años jóvenes, a la edad de 46 años y luego de la lectura de Hume, filósofo empirista cuyo pensamiento desemboca en un escepticismo, se despertó del “sueño dogmático” fundando el Criticismo. Kant es esencial a la hora de pensar los fundamentos de la ciencia moderna y sus condiciones de posibilidad. Entre sus obras más importantes podemos nombrar: “Crítica de la Razón Pura”, “Crítica de la Razón Práctica”, “Crítica del Juicio”, “Metafísica de las Costumbres”, “¿Qué es la Ilustración?”, y “La Paz Perpetua” entre otras.  

Luego de haberse despertado del sueño dogmático gracias a la lectura de las obras de Hume, Kant buscará fundamentar el funcionamiento, y en última instancia la posibilidad de la ciencia y del conocimiento. Para esto hablará de trascendentales. En el léxico kantiano un trascendental es la condición de posibilidad del conocimiento. 

Fruto de estas reflexiones surgirá su obra más importante, a saber, la Crítica de la Razón Pura. Para Kant “crítica” significa someter la razón a su propio tribunal para, de esta manera, juzgar las condiciones de posibilidad de dicha razón en cuanto a la producción de conocimiento. La razón se cuestionará formulando las siguientes preguntas: ¿Qué puedo conocer? ¿Qué debo hacer? ¿Qué me está permitido esperar? ¿Qué es el hombre? Todas estas preguntas apuntan a los límites, alcances y posibilidades de la misma razón.

Decíamos entonces que en la Crítica de la Razón Pura este autor explica la estructura del Sujeto Trascendental, en otras palabras, el hombre y aquella estructura interna que le permite conocer; y el proceso de conocimiento. 

La Crítica de la Razón Pura está dividida en tres partes: en primer lugar, la Estética Trascendental, correspondiente a la sensibilidad del sujeto cognoscente, allí Kant desarrolla las formas puras de la sensibilidad, a saber, espacio y tiempo, que constituirán los fenómenos. En segundo lugar, la Analítica Trascendental, correspondiente al entendimiento, en el cual el autor ubica...

sábado, 19 de febrero de 2011

Un año jugando a filosofar juntos


Hace exactamente un año que abrí este espacio con el objeto de reflexionar, de manera sencilla, algunos temas de la filosofía que muchas veces asustan al común de la gente por su complejidad o simplemente por prejuicios. 

En este primer año he publicado 65 entradas de temas diversos como “Historia de la filosofía”, “Humor filosófico”, “Películas y filosofía”; “Reflexiones filosóficas” y “Reflexiones generales”. Gracias a tu lectura y participación el blog ha recibido más de 60 comentarios valiosos que, sin lugar a dudas, han aportado muy buenas opiniones y sugerencias, como así también un valor agregado a este espacio de reflexión. 

A modo de balance numérico El juego de filosofar ha tenido, en su primer año de vida, 14.952 visitas de 65 países alrededor del mundo. El sitio ha ido creciendo lentamente hasta ser lo que es hoy. Falta mucho todavía para seguir creciendo, y eso sería imposible sin tu participación. Por todo esto, y por este año compartido, ¡¡¡Gracias!!! Sigamos jugando a filosofar y filosofemos jugando. 

martes, 8 de febrero de 2011

Megamente (2010) La identidad y el mal necesario

Narra la típica relación entre el bien y el mal, aunque con algunas licencias. Podemos encontrar al típico superhéroe representado por Metroman, y al villano caracterizado por Megamente. En síntesis, y sin entrar en muchos detalles, la película trata de los avatares y luchas entre estos dos personajes hasta que Megamente elimina accidentalmente a Metroman. Frente a la desazón por la pérdida de su oponente Megamente decide producir un nuevo héroe que le haga frente.

Obsérvense las siguientes cuestiones que se pueden desprender de esta película.  En primer lugar, la construcción de la identidad propia y ajena a través de las relaciones con los demás. Metroman es el héroe en contraposición a Megamente, y este se convierte en villano en oposición a Metroman, como resultado de su búsqueda de un lugar en el mundo, su lugar y la aceptación de los otros. A su vez, ambos construyen sus respectivas identidades a partir de los refuerzos, positivos o negativos, que reciben de los demás.

En segundo lugar, se trata el tema del mal. El villano, ¿es natural y necesariamente villano? En otras palabras, ¿está destinado a ser malo? La película hace una apuesta muy interesante en favor de la libertad en contraposición a la necesidad. La misma frase de promoción que han utilizado lo expresa: “Las películas de superhéroes no volverán a ser lo mismo”. No todo es lo que parece y no todo está tan definido. El concepto de necesidad se desdibuja y el de mal queda sujeto no ya a algo sobrenatural, eterno y necesario, sino a las decisiones que el individuo va tomando en su proceso de autoidentificación. Megamente se cuestionará su maldad y dudará de ella. Lo malo no es tan malo así como lo bueno no es tan bueno. En síntesis, son cuestionados los absolutos.

En fin, espero que la disfruten, y ya que estamos, los motive a reflexionar.

viernes, 28 de enero de 2011

David Hume, el escéptico (1711-1776)

Filósofo escocés, nacido en Edimburgo en 1711 y fallecido en el mismo lugar en 1776. Entre sus obras más importantes podemos nombrar: Tratado de la naturaleza humana; Ensayos morales, políticos y literarios; y De la superstición y la religión.

En Hume existía una profunda desconfianza hacia lo religioso considerándolo como algo sin fundamento, supersticioso. Según él la religión era la raíz de gran parte de los males que aquejan al género humano.

En cuanto al conocimiento, lo encontraremos dentro de la línea empirista, es decir que, para él el conocimiento encuentra su fundamento y fuente en la experiencia. Fruto de la experiencia el hombre obtiene impresiones, es decir, sensaciones o sentimientos (impresiones externas e internas); y a partir de estas, ideas o copias de las impresiones en la imaginación. Todas las ideas, dirá este filósofo, pueden ser rastreadas hasta su fuente primera, las impresiones sensibles simples. De esta manera niega categóricamente la posibilidad de ideas innatas e ideas abstractas, en otras palabras, aquellas ideas que no tienen como fuente la experiencia sensible.

Continuando con el problema de la incomunicabilidad de las sustancias planteada por Descartes, Hume dirá que la idea de sustancia no se justifica ya que no existe ninguna impresión sensible que la fundamente. Por lo tanto tira por la borda las ideas de sustancia pensante y la de sustancia corporal que había planteado el filósofo francés.

Otra cuestión clave para el problema del conocimiento serán las conexiones que se puedan establecer entre las ideas. Será justamente la validez de estas conexiones lo que Hume pondrá en tela de juicio. Las impresiones son como compartimentos independientes unos de otros, dando por supuestas las relaciones entre dichos compartimentos para alcanzar algunas certezas. Estas relaciones estarán o deberían estar determinadas por la matemática y la aritmética.

Al cuestionar las relaciones o conexiones entre las distintas impresiones e ideas, Hume cuestionará también la relación causa-efecto y, como consecuencia de esto, las generalizaciones empíricas. La cuestión fundamental en la relación de causa-efecto es la conexión necesaria entre una y otra. Dado un efecto determinado debe existir necesariamente...

jueves, 20 de enero de 2011

John Locke y George Berkeley

John Locke, pensador inglés nacido en Wrintong en 1632 y fallecido en Oates en 1704. Estudió medicina y lo que hoy llamaríamos pedagogía, destacándose por sus reflexiones filosóficas dentro de la línea del empirismo. Entre sus obras más importantes podemos nombrar: Ensayos sobre el gobierno civil; Ensayo sobre el entendimiento humano; y Ensayo sobre la tolerancia, entre otros.

Luego de Descartes quedaron abiertas dos vías de reflexión, el racionalismo y el empirismo, compartiendo ambas corrientes algunos puntos en común heredados del pensamiento cartesiano. Para Locke el método de la ciencia física ha de ser aplicado tanto a la filosofía como a la moral y a la religión. Según este autor solo tenemos conocimiento de la identidad, de la diversidad y de las relaciones entre ideas. Valga la aclaración, las ideas son cualquier objeto del pensar.

De esta forma tenemos tres clases o tipos de conocimiento del mundo real, a saber, conocimiento de nuestra propia existencia, conocimiento de la existencia de Dios, y por último, conocimiento sensitivo. El conocimiento sensitivo es aquello que se percibe como fenómeno, no la cosa en sí. De allí la imposibilidad de una verdadera ciencia de la naturaleza porque el mundo, las cosas en sí, se torna inaccesible para el entendimiento humano.

Con respecto a la política, Locke dirá que el Estado moderno tiene la función de preservar la vida, la libertad y los bienes de los hombres. Funciones las tres conservadas aun hoy por nuestros Estados, a saber, seguridad, libertad y propiedad. Este pensador propuso como forma de gobierno la monarquía constitucional, es decir, el poder unipersonal enmarcado y regulado por una constitución o carta de derechos y obligaciones. Al igual que Hobbes, en el periodo anterior a la conformación del Estado existe...

miércoles, 12 de enero de 2011

Juguemos a filosofar y filosofemos jugando

El Juego de filosofar
Hace algunas semanas que me viene dando vueltas la relación entre juego y filosofía que motivó el nombre de este espacio de  reflexión. Fruto de estos pensamientos es este post.

Comencemos primero por determinar que entendemos por filosofía para luego poder entender la relación que podríamos establecer entre ella y el juego.

Antes que nada la filosofía, clásicamente considerada, es un tipo de conocimiento diferente del científico que busca dar respuesta a las preguntas por las causas últimas de todo lo que existe, mientras que la ciencia busca comprender y explicar las causas inmediatas de los fenómenos que observa. Según Aristóteles, la filosofía es la ciencia de los primeros principios en el orden del ser y últimos en el orden del conocer.  El término filosofía encuentra su origen en Grecia y significa, por un lado, amor, “filo”, y por el otro, sabiduría, “sofía”. Entendiendo esta sabiduría tanto como un conocimiento teórico a la vez que práctico.

Fundamentalmente la filosofía es búsqueda. Busca entender para poder explicar, pregunta, indaga e interpela sobre el mundo, sobre la realidad, sobre los otros. Una vez determinado que entendemos por filosofía podemos comenzar a esbozar la relación existente entre esta y el juego.

El juego es una actividad mediante la cual el hombre se relaciona con sí mismo, con los otros y con el mundo. Por medio del juego el ser humano, al igual que algunos animales, conoce, imagina, prueba posibilidades, ejerciendo tanto facultades mentales como capacidades físicas y ayudando al desarrollo personal de estas facultades y capacidades. Por medio del juego los niños crecen y conocen la realidad en la que se encuentran relacionándose con el mundo y con los otros. A través del juego aprendemos las primeras letras y números, experimentamos con los roles sociales que ocuparemos en la vida adulta desarrollando nuestras destrezas sociales.

El juego implica además libertad, creatividad e imaginación, espontaneidad y desinterés a la vez que reglas. El juego tiene como fin el disfrute siendo el aprendizaje una consecuencia secundaria de dicha actividad. Con respecto a las reglas digamos que, si bien es posible el juego individual o solitario, es indudable la riqueza y superioreidad del juego grupal en contraposición al solitario. Y si hablamos de grupo...

lunes, 3 de enero de 2011

Thomas Hobbes (1588-1679) Padre de la filosofía política moderna


 Filósofo inglés nacido el 5 de abril de 1588 en la ciudad de Malmesbury y fallecido el 4 de diciembre de 1679 en Hardwick Hall, Inglaterra. Se lo ha rotulado a Hobbes dentro de las corrientes del empirismo, el mecanicismo y el materialismo. Entre sus obras podemos nombrar: Tratado sobre el ciudadano; Tratado sobre el hombre; Tratado sobre los cuerpos; Elementos de derecho natural y político; Libertad y necesidad; Behemoth. Pero su obra más importante, que marcaría el inicio de la filosofía política moderna, fue Leviatán o la materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil.

A Hobbes le tocó vivir una época bastante particular de la historia europea y más precisamente de la historia inglesa. Entre los años 1640 y 1660 se produjo la denominada revolución inglesa, un importante antecedente histórico para la revolución francesa, en la que se enjuició, destituyó y ejecutó al jefe de la monarquía inglesa, el rey Carlos I, constituyéndose la primera república moderna o Commonwealth.  

En el continente se estaban produciendo muchos cambios, sobre todo en lo referente a la ciencia. El pensamiento de Hobbes se fue nutriendo de las personalidades de la época, algunas de las cuales llegó a conocer. Pensemos, por ejemplo, en Descartes, Bacon, Kepler, Grocio, Locke, Boyle y Huygens, por solo nombrar algunos.

La filosofía para este pensador será la doctrina de los cuerpos y sus movimientos, y se dividirá de la siguiente manera: La doctrina de los cuerpos naturales, que el autor trató particularmente en su obra Tratado sobre los cuerpos; la doctrina de los cuerpos humanos, tratada en la obra Tratado sobre el hombre; y la doctrina de los cuerpos sociales, expuesta en la obra Tratado sobre el ciudadano.

El problema capital de la filosofía será entonces para este pensador la política. Dicho de otra manera, constituir de una sociedad operante, y evitar la guerra de todos contra todos. Para esto va a formular una teoría de los cuerpos entre los cuales encontramos, en primer lugar, los cuerpos naturales, objeto de la filosofía natural; y en segundo lugar, los cuerpos sociales, objeto de la filosofía civil o política. La filosofía civil deberá dar respuesta a dos cuestiones fundamentales de la filosofía, a saber, la cuestión ética, es decir, lo referente a los hombres en sus disposiciones y afecciones; y la cuestión política, en otras palabras, los elementos constituyentes de los cuerpos sociales.

Los elementos constituyentes de los cuerpos sociales no son otros que los hombres. El hombre, o más precisamente la doctrina de los cuerpos humanos será el fundamento de la doctrina de los cuerpos sociales y de todo posterior análisis del Estado. Es por esto que Hobbes se verá en la tarea de reflexionar sobre el hombre, materia constitutiva del Leviatán.

Los hombres, por el simple hecho de ser tales, según este autor, tienen todos las mismas capacidades, las mismas esperanzas y desean conseguir los fines que desean. Ahora bien, el hombre es un ser naturalmente anti-social. Los otros son un obstáculo para la concreción de los deseos propios, por dos razones: porque los bienes naturales son escasos, y porque , al ser el hombre un ser deseante, sus deseos no tiene culminación. Por lo tanto...
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